Cómo protegerse del calor

 

El verano te ofrece la oportunidad perfecta para volver a tus propósitos de mantenerte sano y en forma. Estar al aire libre es generalmente una gran motivación para seguir tu rutina de ejercicio.

Por otro lado, el calor del verano puede ser una gran amenaza para tu salud, especialmente cuando te ejercitas. Y tu corazón podría estar en riesgo.

María Guerra, embajadora de la American Heart Association y entrenadora personal,  nos compartió recientemente su conocimiento para evitar los peligros del calor del verano mientras mantenemos sano a nuestro corazón.

“El calor extremo puede hacer que ejercitarse sea difícil debido a la incomodidad, el sudor excesivo y la posible deshidratación; sin embargo, debemos encontrar opciones alternativas para mantener un estilo de vida saludable durante el calor del verano”, dice Guerra.

Una gran alternativa es mover la rutina a un espacio cerrado. Hay diferentes opciones que te permiten mantener tu régimen de ejercicio y mantenerte a salvo del calor.

“Hay muchas formas de incluir actividad física en el verano sin arriesgarnos a sufrir alguna enfermedad”, explica Guerra, “elijan las horas más frescas del día para hacer ejercicio, como muy temprano en la mañana o al anochecer. También podemos elegir actividades refrescantes como nadar o hacer aerobics en la alberca”.

Otro gran consejo es abstenerse de estar afuera de 12 a 3 pm, cuando el sol está a su máxima intensidad. También es crucial mantener hidratado al cuerpo, ya sea en un lugar cerrado o abierto, sin importar qué tipo de ejercicio realizamos.

“En mi nunca humilde opinión, las bebidas energéticas son lo opuesto de lo que debemos tomar para hidratarnos” comenta Guerra. “¡No hay nada mejor que el agua! Claro que hay aguas que tienen más electrolitos y otras que balancean el pH; algunas personas optan por beber agua mineral con un toque de sabor. Sin importar qué opción prefieras, bebe mucha agua, especialmente después del ejercicio”.

La American Heart Association recomienda beber 96 onzas de agua al día, pero debes tomar más si vives en una región con clima cálido o si te ejercitas. Asegúrate de beber agua frecuentemente para recuperar los líquidos perdidos, ya que perder líquido igual a 2 por ciento de tu peso corporal puede afectar negativamente tu función circulatoria.

Es especialmente importante estar pendiente del agotamiento por calor que ocurre cuando el cuerpo pierde mucha agua y sodio rápidamente y no se puede rehidratar a la misma velocidad. Los síntomas pueden incluir mareo, nausea, calambres, sudoración, escalofríos y pulso fuerte y rápido.

Si no se trata, el agotamiento por calor puede causar un golpe de calor que, cuando ocurre, hace que la temperatura corporal supere los 104 grados y los órganos dejen de funcionar de manera adecuada. El golpe de calor es muy serio y requiere de atención médica inmediata.

Al salir durante los cálidos meses del verano, asegúrate de usar ropa y zapatos con ventilación adecuada. Usar antitranspirante te ayuda a no sudar y los materiales transpirables como el algodón te ayudan a mantenerte fresco. Usa lentes de sol y gorra y no olvides tomar descansos seguido para rehidratarte. Además, las personas mayores a 50 años pueden no darse cuenta de sus niveles de sed como lo hace la gente menor.

Y por último, pero no menos importante, no olvides usar protector solar para evitar quemaduras de sol. Usa por lo menos SPF 15 y recuerda ponerte cada dos horas si vas a estar expuesto al sol. El protector solar te cuida de los rayos solares y puede prevenir cáncer de piel.

No hay que temerle al calor de verano, pues con la protección e hidratación adecuadas estar afuera durante estos meses puede ser un buen reto para ejercitarse. Sólo asegúrate de estar protegido, ¡incluso si aguantas el calor!