Una mirada más de cerca a la diabetes

 

Un dicho popular en español dice que “ojos que no ven, corazón que no siente,” pero ignorar ciertos factores de riesgo para la salud no hará que desaparezcan.

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades CDC, casi diez por ciento de la población de Estados Unidos tiene diabetes, la cual fue considerada como la séptima causa de muerte en 2010; sin embargo, la tasa de diabetes entre los hispanos en este país es desproporcionada si la comparamos con la de la población en general. Se estima que 30 por ciento de los adultos hispanos sufre de diabetes, ¡pero cerca de la mitad no lo sabe!

No dejes que estas estadísticas te desanimen. La diabetes es tratable y puede ser prevenida si tomas acciones para elegir opciones de vida más saludables para ti y tu familia.

 

¿Qué es la diabetes?

 La diabetes es un enfermedad que causa que los niveles de azúcar en la sangre estén muy altos porque el cuerpo no puede producir insulina, un hormona que ayuda a convertir el azúcar en energía. Sin insulina, el azúcar se acumula en la sangre, lo que causa daño cardiaco, ataques cerebrales, enfermedades renales y sí, ceguera.

Hay dos tipos de diabetes:

La Diabetes tipo 1 ocurre cuando el cuerpo no produce insulina o produce poca. La gente con diabetes tipo 1 generalmente debe aplicarse diariamente inyecciones de insulina y ocurre de repente en niños pequeños.

La Diabetes tipo 2 ocurre cuando el cuerpo comienza a desarrollar resistencia a la insulina. Es la forma más común de diabetes y se relaciona con la obesidad y la falta de ejercicio. La diabetes tipo 2 se desarrolla posteriormente en la vida, aunque las tasas van aumentando entre niños y adolescentes.

Además del historial familiar de diabetes, algunos signos se advertencia para la diabetes tipo 2 incluyen sed y hambre, fatiga, visión borrosa y aumento de micción. Si experimentas cualquiera de estos síntomas, no esperes más y visita al doctor.

 

¿Corres riesgo de sufrir diabetes?

Hay diferentes riesgos que pueden llevar al desarrollo de diabetes tipo 2.

Hay factores de riesgo que no puedes cambiar como el historial familiar, la edad, la raza o contexto étnico y el historial de diabetes durante el embarazo. Los latinos mayores con un pariente consanguíneo que tiene diabetes tipo 2 deben hablar con el doctor, ya que tienen mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.

Pero hay factores de riesgo que podemos cambiar, incluyendo el sobrepeso y obesidad, la falta de ejercicio, los malos hábitos alimenticios y la presión sanguínea alta. La buena noticia es que estos riesgos pueden disminuir con el tiempo si tomas decisiones más saludables sobre tu dieta y rutina de ejercicio.

Perder de cinco a siete por ciento de tu peso puede reducir el riesgo de desarrollar pre-diabetes a la mitad, y el riesgo disminuye aún más conforme pierdes más peso.

 

Manejando los factores de riesgo

Si tienes riesgo de desarrollar diabetes o si ya te diagnosticaron, hay varias acciones que puedes llevar a cabo para tener un estilo de vida más saludable. Comienza hoy a tomar decisiones para cuidarte mejor al elegir alimentos nutritivos e integrales y al fijarte la meta de ejercitarte con regularidad.

Adoptar un estilo de vida saludable como familia también te motiva a trabajar en equipo y hace que exista apoyo entre unos y otros para alcanzar sus metas y mejorar su salud.

Considera probar nuevas recetas con más verduras y granos integrales; invita a tus hijos a que te ayuden a cocinar y sal a caminar con tu familia después de la cena. Enseñarle a tus hijos con el ejemplo ayudará a que ellos bajen su riesgo de desarrollar diabetes pues tendrán dietas más sanas y se ejercitarán más cada día.

Busca versiones más sanas de tus recetas favoritas para reducir el azúcar y las grasas.

Si tienes riesgo de padecer diabetes, cerrar los ojos no hará que éste desaparezca; pero hablar con tu médico sobre tu historial familiar y llevar a cabo acciones para mejorar tu dieta y nivel de actividad puede hacer la diferencia.

La diabetes es una condición que puede manejarse con decisiones inteligentes. Con la ayuda de tu doctor, y al estar pendiente de tu salud, tranquilizarás tu mente y tu corazón.