Cardiopatías en mujeres afroamericanas

Cardiopatías en mujeres afroamericanas

Echarse un poco de agua a la cara no calmó los nervios de Shermane Winters-Wofford en su primera cita. Y, a continuación, lo que ella percibía como nerviosismo se transformó en sudores y opresión en el pecho.

Aunque no experimentó los signos de alarma típicos, Shermane estaba sufriendo un derrame cerebral.

¿Un derrame cerebral? ¿Cómo puede ser? Después de todo, ella creía que era perfectamente saludable. Pero resulta que Shermane estaba en riesgo desde el principio. Al igual que muchas otras mujeres afroamericanas, tenía importantes antecedentes familiares de hipertensión arterial y cardiopatías. Lamentablemente, no lo descubrió hasta que ya casi era demasiado tarde.

Las cardiopatías y los derrames cerebrales son la causa principal de muerte en mujeres, y los derrames cerebrales afectan de forma desproporcionada a las personas afroamericanas. Cabe destacar que las mujeres afroamericanas tienen menos probabilidades que las mujeres caucásicas de ser conscientes de que las cardiopatías son la causa principal de muerte.

La diabetes, el consumo de tabaco, la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, la inactividad física, la obesidad y los antecedentes familiares de cardiopatía son frecuentes entre las personas afroamericanas y son los principales factores de riesgo de cardiopatías y derrames cerebrales. Además, las mujeres afroamericanas tienen casi el doble de riesgo de sufrir derrames cerebrales, en comparación con las mujeres caucásicas, así como más probabilidades de morir a una edad más temprana, en comparación con mujeres de otras etnias.

Estas son algunas estadísticas inquietantes:

  • Las enfermedades cardiovasculares matan a cerca de 50 000 mujeres afroamericanas cada año.
  • Entre las mujeres afroamericanas de 20 años en adelante, el 49% tienen cardiopatías.
  • Solo 1 de cada 5 mujeres afroamericanas cree que está en peligro.
  • Solo el 52% de las mujeres afroamericanas son conscientes de los signos y síntomas de un ataque al corazón.
  • Solo el 36% de las mujeres afroamericanas saben que la cardiopatía es el mayor riesgo para su salud.

La verdad sobre la hipertensión arterial

Más del 40% de las personas de raza negra de origen no hispano tienen hipertensión arterial, que es más grave en personas de raza negra que de raza blanca, y se desarrolla a una edad más temprana. Este dato poco conocido es algo que, si se conociera y se tratara de antemano, podría haber dado lugar a una primera cita más romántica para Shermane.

¿Por qué se dirigen a las personas afroamericanas?

Los investigadores han descubierto que puede haber un gen que haga que las personas afroamericanas sean mucho más sensibles a los efectos de la sal, lo que a su vez aumenta el riesgo de desarrollar una hipertensión arterial. A las personas que tienen este gen, tan solo un gramo adicional (media cucharadita) de sal podría incrementar la presión arterial en hasta cinco milímetros de mercurio (mm Hg).

La población afroamericana también tiende a tener índices altos de obesidad y diabetes, lo que la expone a un mayor riesgo de padecer hipertensión arterial y cardiopatías. Sin embargo, para muchas mujeres afroamericanas, sobre todo aquellas que consideran que están perfectamente saludables, la percepción no siempre refleja la realidad.

¿Cuál es la solución?

Para empezar, reduzca la cantidad de sal y sodio que ingiere. De hecho, realice un gran esfuerzo para mejorar sus hábitos alimenticios y aprenda sobre alimentación saludable y habilidades de cocina sana. Y, por supuesto, si no es activa ya, muévase.

Shermane realizó estos cambios tras su primer derrame cerebral, pero no se comprometió a realizarlos hasta varios años más tarde, cuando sufrió un segundo derrame cerebral. Esto demuestra que los riesgos de derrames cerebrales no se pueden ignorar, y Shermane ahora es consciente de ello.

¿Cuáles son los signos de alarma del derrame cerebral?

  • Repentino hormigueo o debilidad de los músculos del rostro, brazo o pierna, sobre todo localizados en uno de los lados del cuerpo
  • Dificultad repentina para hablar o comprender, aturdimiento
  • Problemas repentinos de visión en uno o en ambos ojos
  • Dificultad para andar, mareos, pérdida de equilibrio o coordinación
  • Cefalea grave repentina sin causa conocida