Sanar corazones. Inspirar mentes.

Como hijo primogénito de una familia kurda que huyó de Siria por las persecuciones, el Dr. Heval Mohamed Kelli sabe lo que es pasar por dificultades. Después de vivir en campos de refugiados alemanes durante seis años, su familia emigró a los EE. UU. dos semanas después del 11S y se instaló en una de las comunidades más pobres de Atlanta.

“Nos mudamos a Clarkston cuando tenía 17 años y estaba cursando el último año de secundaria”, comenta. “Mi padre, que había sido abogado en Siria, padecía una cardiopatía y no podía trabajar. Por eso, pedí trabajo en un restaurante de la zona para mantener a mis padres y a mi hermano menor”.

Heval lavaba platos de 30 a 40 horas semanales en el Mediterranean Grill. Muchos clientes eran estudiantes de la cercana Emory University, y verlos avivó su deseo de ir a la universidad y convertirse en médico. Pero la ausencia de referentes hizo que pareciera un sueño lejano.

“Ningún médico vivía en Clarkston”, comenta. “Los médicos solo acudían a mi vecindario cuando le disparaban a alguien o cuando alguien sufría un ataque al corazón. ¿Cómo podría un niño como yo convertirse en médico?”.

La respuesta llegó cuando su hermano, que obtuvo una beca para estudiar en una escuela secundaria privada, habló con un compañero de clase acerca de las ambiciones de Heval. El padre de su amigo era el Dr. Omar Lattouf, un cirujano cardiotorácico y profesor de Emory. Este se ofreció a ser el mentor de Heval, y ese acto de altruismo transformó su vida.

En la actualidad, Heval es compañero cardiólogo de Emory y cofundador de Young Physicians Initiative (YPI), que proporciona orientación profesional a los estudiantes de escuelas secundarias de bajos recursos y de universidades que carecen de programas médicos. Los participantes aprenden teoría, estudian casos clínicos y aprenden de los médicos. YPI está patrocinada por U-beyond Mentorship, fundada por el Dr. Lattouf, y también alberga eventos “Doctor for a Day”. 
“El 2016 empecé con un estudiante de medicina en una escuela secundaria y ahora ya estamos en cuatro escuelas secundarias y cuatro universidades de Atlanta, donde atendemos de 80 a 100 estudiantes”, comenta Heval. “Más del 70% son mujeres y más del 60% son grupos minoritarios. Trabajaremos con cualquiera para expandirnos por todo el país, especialmente en áreas rurales y con escasez de servicios”.

Mientras reflexiona sobre su viaje hacia la medicina, Heval cita a Kurdish: “A quienquiera que te haya enseñado a escribir, le debes un libro”. Traducción:Demostrar gratitud dando algo a cambio.
“Quiero ayudar a la comunidad, independientemente de las diferencias”, comenta. “La medicina, al igual que la música, es universal, un idioma en sí mismo”.