La AHA nombra los principales avances en la investigación de cardiopatías y accidentes cerebrovasculares del 2018

Los enfoques basados en la comunidad para reducir la presión arterial, mediante el uso del genoma para predecir el riesgo cardiovascular y el empleo de la adquisición avanzada de imágenes cerebrales están entre los mejores avances en la investigación sobre cardiopatías y accidentes cerebrovasculares, según la American Heart Association.

La AHA, uno de los principales financiadores de la investigación relacionada con el corazón y los accidentes cerebrovasculares a nivel mundial, ha elaborado una lista anual de los principales avances en la ciencia de las cardiopatías y de los accidentes cerebrovasculares desde 1996. Aquí, agrupados por tema, se encuentran las elecciones de la organización de los principales logros de investigación publicados en el 2018. Es evidente que varias de las publicaciones se centran en la hipertensión arterial. Esto destaca el papel crítico de la hipertensión como antecedente tanto de las cardiopatías como de los accidentes cerebrovasculares.

Disminuir la presión arterial a través de iglesias y barberías

Dos ensayos clínicos demostraron el papel de las intervenciones comunitarias en el estilo de vida para reducir la hipertensión arterial.

Publicado en la revista de la American Heart Association Circulation: Cardiovascular Quality and Outcomes, el ensayo FAITH siguió a 373 adultos con hipertensión arterial en 32 iglesias afroamericanas en la ciudad de Nueva York. Un grupo asistió a una sesión grupal semanal de 90 minutos durante 11 semanas que combinó elementos basados en la fe con el manejo de la hipertensión, además de 3 sesiones motivacionales individuales. El otro grupo recibió una sesión grupal, además de 10 sesiones sobre temas de salud lideradas por expertos. Después de 6 meses, el grupo que recibió la intervención completa del estilo de vida, incluidas las sesiones motivacionales, tuvo una reducción promedio de 5.8 milímetros de mercurio en la presión arterial sistólica, el número más alto en una lectura de presión arterial, en comparación con el grupo de control.

Otro estudio publicado en el New England Journal of Medicine siguió a 319 hombres afroamericanos con hipertensión no controlada, que eran clientes habituales de 52 barberías. Los clientes cuyos barberos fueron capacitados para fomentar cambios saludables en el estilo de vida y citas médicas estuvieron en el grupo de control. En otras barberías, los clientes también se reunieron en el lugar con farmacéuticos que recetaron y controlaron el tratamiento de la hipertensión arterial en coordinación con los médicos de los hombres. Después de 6 meses, la presión arterial sistólica bajó en promedio 27 mmHg en el grupo guiado por farmacéuticos, en comparación con los 9.3 mmHg en el grupo de control.

Descubrir cómo las diferencias raciales contribuyen a la hipertensión arterial

La prevalencia más alta de hipertensión arterial entre los adultos afroamericanos es un factor que contribuye significativamente a la desigualdad en la expectativa de vida. Casi la mitad de los adultos afroamericanos tiene hipertensión en comparación con aproximadamente un tercio de los adultos blancos. Sin embargo, las razones de la disparidad no son claras. 

Un estudio publicado en JAMA examinó 12 factores clínicos y sociales entre 6897 adultos afroamericanos y blancos. Casi una década después, los investigadores descubrieron que una dieta sureña (que incluye muchos alimentos fritos, carnes procesadas y bebidas azucaradas) fue el factor de mediación más grande para las diferencias en la hipertensión. El nivel de educación y consumir demasiado sodio y muy poco potasio en la dieta también tuvieron un papel importante en el aumento del riesgo en hombres y mujeres afroamericanos. Entre las mujeres, la circunferencia de la cintura y el índice de masa corporal también fueron factores clave.

Control del colesterol para combatir el riesgo cardiovascular futuro

La prioridad para los investigadores es encontrar maneras de reducir el riesgo de sufrir un ataque cardíaco, accidente cerebrovascular u otro problema cardiovascular potencialmente mortal.

En el estudio ODYSSEY OUTCOMES, publicado en el New England Journal of Medicine, los investigadores agregaron el inhibidor de PCSK9 alirocumab (Praluent), un medicamento que reduce el colesterol LDL “malo”, al tratamiento con estatinas. La combinación redujo significativamente el riesgo de sufrir un ataque cardíaco, accidentes cerebrovasculares, muerte por una enfermedad cardíaca u hospitalizaciones por angina inestable en un 15%, del 11.1% en el grupo con solo estatina al 9.5% entre quienes también tomaron Praluent.

En el estudio REDUCE-IT, también publicado en el New England Journal of Medicine, el riesgo de tener o morir a causa de un ataque cardíaco, accidente cerebrovascular u otro problema relacionado con el corazón cayó un 25 por ciento entre las personas que recibieron el fármaco etilo de icosapento (Vascepa) que reduce los triglicéridos. El estudio incluyó personas con enfermedades cardiovasculares o diabetes que estaban recibiendo tratamiento con estatinas, pero que aún tenían altos niveles de triglicéridos.

La edición de genes en perros puede ayudar en el tratamiento de la distrofia muscular de Duchenne

Una investigación publicada en Science ofreció la esperanza de que una forma progresiva de distrofia muscular pueda tratarse algún día a través de la edición genética.

En lo que los investigadores llamaron un estudio de prueba de concepto que representa un importante paso hacia un ensayo clínico con personas, los investigadores usaron la edición de genes CRISPR para tratar la distrofia muscular de Duchenne en los perros. Los investigadores editaron células en perros que sirvieron como modelos de la enfermedad para aumentar los niveles de distrofina, una proteína que ayuda a mantener las células musculares intactas. La proteína no está presente en personas con distrofia muscular de Duchenne.

Potencial tratamiento farmacológico para enfermedad infrecuente y mortal

La cardiomiopatía amiloide transtiretina es una afección poco común que puede causar insuficiencia cardíaca. Actualmente, no hay farmacoterapias aprobadas para tratar la enfermedad. 

El estudio en fase 3 ATTR-ACT descubrió que el fármaco tafamidis redujo el riesgo de muerte en un 30% entre los pacientes con cardiomiopatía amiloide transtiretina, del 43% entre las personas que tomaron un placebo al 30% entre las personas que tomaron tafamidis. Los pacientes que recibieron tafamidis también experimentaron una mejor capacidad funcional y calidad de vida que aquellos que recibieron el placebo. El estudio se publicó en el New England Journal of Medicine.

Una pinza cardíaca de válvula para tratar la insuficiencia cardíaca grave

Un dispositivo llamado MitraClip, que se utiliza para reparar una válvula mitral con fugas, disminuyó las tasas de muerte y redujo las hospitalizaciones en personas con insuficiencia cardíaca grave, según un estudio publicado en el New England Journal of Medicine.

Los investigadores inscribieron a 614 pacientes en EE. UU. y Canadá que permanecieron sintomáticos a pesar de la terapia médica. Aproximadamente la mitad de los pacientes recibió un MitraClip más el tratamiento médico estándar; la otra mitad solo recibió atención estándar. Durante los próximos dos años, 151 personas en el grupo de cuidado estándar fueron hospitalizadas por insuficiencia cardíaca y 61 murieron por insuficiencia cardíaca. En comparación, 92 personas que recibieron el dispositivo fueron hospitalizadas y 28 murieron.

Uso de las arterias del antebrazo para injertos de baipás coronario

Para las personas que se realizan cirugía de baipás de arteria coronaria, el estándar de oro ha sido obtener venas de las piernas. Sin embargo, las investigaciones publicadas en el New England Journal of Medicine mostraron que podría ser más eficaz utilizar una arteria del antebrazo.

El estudio incluyó a 1036 pacientes y determinó que el uso de injertos de arterias radiales dio como resultado una tasa menor de eventos cardíacos adversos mayores, tales como la revascularización repetida y los ataques cardíacos. El uso de injertos de arterias radiales también se asoció a un mejor nivel de apertura después de cinco años, lo que puede explicar también las mejores evoluciones clínicas.

Calcular el riesgo de cardiopatías al observas sus genes

Dos estudios ayudaron a profundizar la comprensión de los investigadores sobre cómo el genoma completo, en vez de genes únicos, puede revelar información importante sobre el riesgo de sufrir cardiopatías. 

En un estudio publicado en la revista científica de la AHA Circulation: Genomic and Precision Medicine, los investigadores descubrieron que desarrollar una escala de riesgo que mide 182 variantes asociadas con la enfermedad coronaria podría identificar de manera más confiable a las personas en riesgo de sufrir una enfermedad de comienzo temprano que necesita un tratamiento preventivo agresivo.

Otro estudio publicado en Nature Genetics utilizó una escala de riesgo poligénico, que analizó múltiples variantes genéticas, para calcular de manera más confiable el riesgo de enfermedad coronaria, fibrilación auricular, diabetes tipo 2, síndrome inflamatorio intestinal y cáncer de mama. Entre los evaluados, el 19.8% tuvo un riesgo triplicado de padecer, al menos, una de las cinco enfermedades. En el caso de la enfermedad coronaria, los investigadores descubrieron que el 8% de la población tiene una predisposición genética que triplica el riesgo. El estudio se basó en los datos de personas de descendencia principalmente europea, por lo que los investigadores indicaron que la herramienta podría no ser tan eficaz para predecir el riesgo en otros grupos étnicos.

La presión arterial durante la adultez joven predice el riesgo cardiovascular futuro

En un estudio publicado en JAMA, los investigadores descubrieron que los adultos jóvenes con hipertensión arterial o presión alta antes de cumplir 40 años tenían un riesgo significativamente mayor de sufrir problemas cardiovasculares posteriores, en comparación con aquellos con presión arterial normal antes de los 40 años.

Los investigadores utilizaron datos del estudio CARDIA de más de 5100 estadounidenses blancos y afroamericanos de entre 18 y 30 años de edad desde 1985. El mayor riesgo de enfermedad cardiovascular asociado con presión arterial elevada fue evidente después de los primeros 10 años de seguimiento.

Expandir la ventana temporal para tratar algunos accidentes cerebrovasculares

En el caso de las personas que desarrollan un accidente cerebrovascular isquémico (un coágulo en una arteria grande dentro de la cabeza que suministra a parte del cerebro), un procedimiento de recuperación de coágulos denominado trombectomía mecánica permite al médico introducir un catéter a través de una arteria y usar un dispositivo de sujeción de coágulo para tomarlo y extraerlo.

Es posible que algunos pacientes ahora se sometan a una extracción mecánica de coágulos hasta 24 horas después de que comiencen los síntomas. El límite solía ser de seis horas, pero las investigaciones publicadas en el New England Journal of Medicine demostraron que algunos pacientes cuidadosamente seleccionados podrían beneficiarse incluso después de un período prolongado.

Los investigadores del estudio DAWN hicieron un seguimiento de 206 personas que habían experimentado ciertos tipos de accidentes cerebrovasculares isquémicos entre 6 y 24 horas antes y para quienes las imágenes indicaban que había tejido cerebral que se podría recuperar mediante la restauración del flujo sanguíneo. Aquellas personas tratadas con una trombectomía, además del cuidado estándar, recuperaron una independencia funcional significativamente mayor después de 90 días que las que recibieron solo el tratamiento estándar. La tasa de recuperación fue similar a los resultados de pacientes que se sometieron a una trombectomía dentro del intervalo de seis horas.

Del mismo modo, en el estudio DEFUSE-3 se descubrió que los pacientes de accidente cerebrovascular tratados con trombectomía, además de la atención estándar, tenían menos discapacidad y una tasa de independencia funcional más alta a los tres meses que la terapia médica estándar por sí sola.