Medicamentos: los mitos frente a la realidad

La toma de medicamentos puede ser una parte importante del tratamiento de los problemas de salud cardíaca, como el colesterol, la presión arterial o la reducción del riesgo de derrame cerebral, y los beneficios de la medicación preventiva superan enormemente los riesgos, según Gregg C. Fonarow, M.D., profesor de medicina y director del Ahmanson-UCLA Cardiomyopathy Center (Centro de Miocardiopatía Ahmanson-UCLA).

“Las enfermedades cardiovasculares a menudo se desarrollan de forma silenciosa, por lo que no habrá ningún síntoma que le advierta de que va a sufrir un ataque al corazón en un futuro próximo”, afirmó el Dr. Fonarow, que también es voluntario de la American Heart Association.

Estos son algunos de los principales mitos sobre la toma de medicamentos cardiovasculares:

  1. Me siento bien, así que no tengo que tomar la medicación. Solo porque se sienta bien un día no significa que pueda dejar de tomar sus medicamentos, especialmente aquellos que podrían reducir su riesgo de cardiopatías, afirmó el Dr. Fonarow. “Los pacientes se sienten de la misma manera tanto si toman su medicación preventiva como si no lo hacen, hasta que sufren un episodio cardiovascular que podría haberse evitado si hubiesen tomado su medicación según como se les prescribió”, comentó.

    Tomar la medicación según lo prescrito puede desempeñar un papel importante en la eficacia, afirmó Gerald Fletcher, M.D., profesor de medicina y enfermedades cardiovasculares en la Mayo Clinic College of Medicine (Escuela de Medicina de Mayo Clinic) en Jacksonville, Florida. Muchos medicamentos tardan tiempo en alcanzar la eficacia óptima, por lo que es importante seguir un régimen constante.

    Cuando se trata el colesterol alto, por ejemplo, la medicación puede ayudar a que los lípidos en sangre disminuyan, pero ese efecto beneficioso puede perderse si deja de tomarla, comentó.

    Los pacientes con hipertensión arterial pueden realizar cambios en el estilo de vida, como adoptar un patrón de dieta más saludable, realizar más actividad física y mantener un peso saludable para reducir o incluso eliminar algunos medicamentos. Pero esto debe hacerse bajo la supervisión de su profesional de la salud, comentó el Dr. Fletcher.

  2. No necesito contarle a mi médico sobre las vitaminas y los suplementos que tomo. Aunque no requieran receta, las vitaminas y los suplementos pueden afectar a la química de su cuerpo y alterar la eficacia de algunos medicamentos.

    Un ejemplo es el papel que desempeña la vitamina K en la reacción del cuerpo ante un *anticoagulante como la warfarina, que se conoce habitualmente por la marca Coumadin. Aumentar los niveles de vitamina K sin consultar a su profesional de la salud para que también le ajuste la dosis de anticoagulantes puede provocar que la sangre se espese, lo que aumenta el riesgo de coagulación.

    Otros suplementos, como el aceite de pescado, pueden ayudar a reducir los triglicéridos. Deben tenerse en cuenta para controlar la eficacia de otros medicamentos con el mismo objetivo, comentó el Dr. Fletcher.

    “Los aceites de pescado son buenos, pero nunca deben sustituir a las estatinas”, señaló el Dr. Fletcher.

  3. Los suplementos naturales son mejores que los farmacéuticos. Aunque muchos pacientes piensen que los suplementos o las vitaminas naturales ofrecen una forma natural de reducir su riesgo cardiovascular, las investigaciones no han podido demostrarlo, afirmó el Dr. Fonarow.

    “Estudio tras estudio ha fracasado en la demostración de la eficacia de las vitaminas para reducir el riesgo cardiovascular”, comentó.

    Y, puesto que los suplementos naturales y las vitaminas no se someten al mismo escrutinio que los medicamentos de venta con prescripción, pueden existir ciertas dudas sobre la integridad de los ingredientes, comentó el Dr. Fletcher.

    “Muchos de estos suplementos se fabrican en un lugar y se empaquetan en otro lugar del mundo, por lo que no siempre sabrá exactamente lo que contienen”, comentó. “Eso puede ser un gran problema, porque un suplemento puede interactuar con los fármacos que está tomando”.

  4. Solo funcionan los medicamentos de marca. Durante muchos años, los medicamentos más nuevos y de marca eran más potentes y eficaces que los genéricos disponibles, pero eso ya no es así, afirmó el Dr. Fonarow.

    “Ahora es posible reducir el riesgo cardiovascular de forma muy económica mediante el uso de genéricos”, comentó. “Los medicamentos que costaban cientos de dólares al mes ahora cuestan USD 4 al mes”.

    El Dr. Fonarow anima a los pacientes a hablar con sus médicos acerca de los medicamentos disponibles y agrega que, en algunos casos excepcionales, un fármaco de marca podría tolerarse mejor que un fármaco genérico, pero que normalmente no es así en el caso de los fármacos para la hipertensión arterial y el colesterol.

  5. Si tengo cefalea o congestión, está bien tomar medicamentos sin receta. ¿Está resfriado? Consulte a su médico o farmacéutico antes de tomar un medicamento sin receta para el resfriado. Muchos de ellos incluyen estimulantes que pueden provocar una reacción adversa con la medicación para la presión arterial, explicó el Dr. Fletcher.

    “Puede que simplemente esté pensando en eliminar la congestión de la nariz, pero si el medicamento tiene un estimulante como la epinefrina o la efedrina, puede hacer que su frecuencia cardíaca se eleve, lo que es peligroso si está en tratamiento por hipertensión arterial”, comentó el Dr. Fletcher.

    Y algunos analgésicos, como los fármacos antiinflamatorios no esteroideos, pueden interferir en la medicación diseñada para tratar la hipertensión, comentó el Dr. Fonarow.

    “En cada visita, es muy importante que su médico sepa qué medicamentos sin receta está ingiriendo”, afirmó.

  6. Tomar pastillas es la única solución. Tomar la medicación como se le recomienda es importante, pero trabajar para evitar la medicación a través de cambios en el estilo de vida puede ser aún más eficaz, explicó el Dr. Fletcher.

    “Muchas personas piensan: 'Estoy demasiado ocupado como para hacer ejercicio, por lo que preferiría sencillamente tomarme una pastilla', pero es mucho mejor tener un estilo de vida saludable”, comentó. “Es posible reducir o eliminar la medicación si se centra en mantener una dieta sana, practicar ejercicio y dormir bien”.


(*Algunos medicamentos se denominan habitualmente anticoagulantes porque pueden ayudar a reducir la formación de coágulos de sangre. Existen tres tipos principales de anticoagulantes que los pacientes suelen tomar: anticoagulantes como warfarina o heparina, antiagregantes plaquetarios como la aspirina y fibrinolíticos como el activador tisular del plasminógeno (tPA). Cada tipo de medicamento tiene una función específica para impedir la formación de coágulos de sangre o de obstrucción de vasos sanguíneos, ataque al corazón o derrame cerebral).