Menopausia y cardiopatías

mujeres de mediana edad usando pesas al aire libre

El riesgo de padecer una cardiopatía aumenta para todo el mundo a medida que envejece; sin embargo, en el caso de las mujeres, los síntomas pueden ser más evidentes tras el inicio de la menopausia.

La menopausia no genera enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, ciertos factores de riesgo aumentan cerca del período de la menopausia; además, una dieta rica en grasas, el tabaquismo u otros hábitos poco saludables que se iniciaron en un momento anterior de la vida también pueden afectar negativamente, afirmó la Dra. Nieca Goldberg, cardióloga y voluntaria de la American Heart Association.

“La menopausia no es una enfermedad. Es una fase natural del ciclo de vida de una mujer”, comentó la Dra. Goldberg. “Es importante que las mujeres, a medida que se acercan a la menopausia, evalúen realmente su salud”.

En promedio, el comienzo de la menopausia, es decir, cuando los períodos menstruales se detienen de forma permanente, sucede alrededor de los 54 años, explicó la Dra. Goldberg, directora médica del Joan H. Tisch Center for Women's Health (Centro Joan H. Tisch para la Salud de la Mujer) en el New York University Langone Medical Center (Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York).

Más de una de cada tres mujeres padece alguna enfermedad cardiovascular.  Se observa un aumento general de los ataques al corazón entre las mujeres aproximadamente 10 años después de la menopausia. La cardiopatía es la principal causa de muerte de las mujeres(el vínculo se abre en una ventana nueva).

Los niveles de estrógeno pueden desempeñar un papel fundamental

Una disminución de la hormona natural del estrógeno puede ser un factor que dé lugar al aumento de las cardiopatías entre las mujeres posmenopáusicas. Se cree que el estrógeno un efecto positivo en la capa interior de la pared arterial, lo que ayuda a mantener la flexibilidad de los vasos sanguíneos. Esto significa que se pueden relajar y expandir para adaptarse al flujo sanguíneo.

A pesar de los beneficios del estrógeno, la American Heart Association no recomienda utilizar el tratamiento hormonal para la posmenopausia con el objetivo de reducir el riesgo de enfermedad coronaria o derrame cerebral, ya que algunos estudios han demostrado que no reduce el riesgo.

La disminución del estrógeno no es el único motivo por el que las mujeres se enfrentan a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares después de la menopausia, comentó la Dra. Goldberg.

“Estamos intentando descubrir cuáles son los otros motivos”, explicó.

Con la menopausia, se producen varios cambios en el cuerpo. La presión arterial comienza a aumentar. El colesterol LDL, o el colesterol “malo”, tiende a aumentar; mientras que el HDL, o el colesterol “bueno” disminuye o permanece igual. Los triglicéridos, ciertos tipos de grasas en la sangre, también aumentan.

Esfuércese por la salud cardíaca

Si sigue un estilo de vida saludable y continúa haciéndolo durante la menopausia, el riesgo de sufrir cardiopatías y derrames cerebrales es menor. Los antecedentes familiares también contribuyen a su riesgo.

Para cuidar su corazón, las mujeres deben realizar ejercicio habitualmente, mantener una buena nutrición y eliminar hábitos poco saludables, como el tabaquismo, los que pueden fomentar una menopausia temprana, aumentar el riesgo de coágulos, disminuir la flexibilidad de las arterias y reducir los niveles de colesterol HDL, explicó la Dra. Goldberg.

Para obtener los nutrientes que necesita, la American Heart Association recomienda seguir un patrón alimentario con una presencia importante de lo siguiente:

  • frutas y verduras,
  • cereales integrales,
  • productos lácteos bajos en grasas,
  • aves, pescado y frutos secos,
  • además de limitar la ingesta de carnes rojas, así como la de alimentos y bebidas azucarados.

Las mujeres deben tener como objetivo realizar un mínimo de 150 minutos de actividad física cada semana para ayudar a prevenir las cardiopatías y 300 minutos o más semanalmente para un programa de pérdida de peso importante, en función de las necesidades individuales. Caminar, andar en bicicleta, bailar o nadar (actividades que utilizan los músculos más grandes y con baja resistencia) son buenos ejercicios aeróbicos, afirmó la Dra. Goldberg. Y aconsejó no preocuparse por el aspecto mientras se hace ejercicio o de si se tiene ropa de entrenamiento a la moda.

“Olvídese de eso”, dijo y agregó: “realice la actividad que más se adapte a usted”.

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