La apnea del sueño y las cardiopatías, derrame cerebral

Los ronquidos cotidianos pueden ser un poco molestos, especialmente para quien los escucha. Pero, en ocasiones, la persona que ronca experimenta pausas breves en la respiración que se repiten, lo cual puede provocar problemas cardiovasculares y tener consecuencias potencialmente mortales.

Se trata de un trastorno conocido como apnea del sueño, en el que la persona puede experimentar pausas respiratorias de 5 a 30 veces por hora o más durante el sueño. Estos episodios despiertan a la persona que duerme, ya que realiza respiraciones agónicas al quedase sin aire. Esto impide que el sueño sea reparador y está asociado con cuadros de hipertensión arterial, arritmia, derrame cerebral e insuficiencia cardíaca.

Las cardiopatías son la principal causa de muerte en los Estados Unidos, y el ACV también es una de las principales causas de mortalidad y discapacidad. La hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo de padecer cardiopatías y derrames cerebrales.

“Existe una estrecha relación entre la apnea del sueño, la hipertensión y la enfermedad cardiovascular en general, por lo que es necesario que la gente esté al tanto”, afirma Donna Arnett, Ph.D., catedrática y profesora de epidemiología de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Alabama en Birmingham y presidenta entrante de la American Heart Association.

Un problema común

Uno de cada cinco adultos sufre al menos apnea del sueño leve y afecta a más hombres que mujeres, afirma la Dra. Arnett. El tipo más común es la apnea obstructiva del sueño, en la que el peso de la parte superior del pecho y el cuello contribuyen al bloqueo del flujo de aire. (Otro tipo, denominada apnea central del sueño, es mucho menos frecuente).

La apnea obstructiva del sueño (AOS) se asocia a la obesidad, que también es un importante factor de riesgo de padecer cardiopatías y derrames cerebrales. Además de que la obesidad contribuye a la apnea del sueño, la privación de sueño causada por la apnea del sueño puede, en un ciclo continuo no saludable, conducir a una mayor obesidad, explica la Dra. Arnett. En la AOS, la vía aérea superior se cierra porque los músculos que la mantienen abierta pierden tono; cuanto mayor es el peso, mayor es la pérdida de tono y más grave es la apnea del sueño. Cada vez que la vía aérea se cierra, se produce una pausa en la respiración.

Otro tipo de apnea del sueño, denominada apnea central del sueño o ACS, es mucho menos frecuente. En el caso de la ACS, el cerebro no envía señales regulares al diafragma para indicarle que se contraiga y se expanda. En la ACE, el ronquido es limitado y se ha asociado con el derrame cerebral del tronco encefálico, ya que es desde aquí desde donde proviene el impulso para respirar.

Si recibe quejas por sus ronquidos, preste atención

A menudo, la persona que comparte la habitación o la cama con alguien con apnea del sueño lo nota. “Es muy difícil de detectar para una persona que viva sola, a menos que se someta a un estudio del sueño”, afirma la Dra. Arnett. Las personas con apnea del sueño podrían estar más cansadas durante el día y, por tanto, ser propensas a sufrir accidentes o a quedarse dormidas, dice.

La Dra. Arnett habla de la apnea del sueño desde la experiencia de su propia familia. Acompañó a su madre de 73 años, Lela Arnett, a un viaje a Alemania y la escuchó resoplar fuerte durante la noche.

El ruido llego a ser tan fuerte, que Donna Arnett terminó durmiendo en el baño de la habitación del hotel con la puerta cerrada. Resultó que su madre tenía apnea del sueño e hipertensión grave. Su madre sabía que a veces se despertaba cuando respiraba profundamente, pero no conocía la gravedad de lo que estaba sucediendo.

Busque el tratamiento adecuado

Gracias a un tratamiento conocido como presión positiva continua en la vía aérea, o CPAP, la presión arterial de su madre se estabilizó. El dispositivo de CPAP implica el uso de una mascarilla mientras se duerme.

Mantiene la presión de aire en las vías respiratorias, por lo que estas no se cierran. Algunos pacientes no reaccionan bien ante las mascarillas, dice la Dra. Arnett, pero su diseño ha evolucionado significativamente, lo que hace que sea más fácil encontrar la mascarilla adecuada para cada persona.

En un estudio del sueño, los médicos cuentan las pausas que se producen en la respiración para determinar si el paciente tiene apnea del sueño leve (caracterizada por de 5 a 15 episodios por hora), apnea del sueño moderada (de 15 a 30 episodios por hora) o apnea del sueño grave (más de 30 episodios por hora).

Ciertamente es posible que una persona simplemente ronque fuerte sin padecer apnea del sueño. Pero con los ronquidos regulares, la persona continúa inhalando y exhalando.

En un caso de apnea del sueño, la persona que duerme tiende a tener períodos en los que deja de respirar y no se oye nada. La buena noticia es que el tratamiento mantiene las vías respiratorias abiertas y el flujo de oxígeno logra resultados rápidos, afirma la Dra. Arnett. “La presión arterial disminuye bastante rápido”.

Cómo dormir mejor

Si tiene dificultad para descansar bien durante la noche, ponga en práctica alguna de estas sugerencias:

  • Realice actividad física de forma habitual, pero no justo antes de acostarse, ya que esto hace que la adrenalina aumente y se mantenga despierto.
  • Limite el consumo de alcohol a una bebida al día si es mujer y a dos bebidas si es hombre. El exceso de alcohol interfiere en el sueño.
  • Evite la cafeína antes de dormir.
  • Desarrolle una rutina para antes de acostarse, como darse un baño caliente, atenuar las luces o beber un poco de té de hierbas.