Respuestas de los expertos: Control de la diabetes

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Hemos recibido preguntas sobre el control de la diabetes y las hemos respondido organizándolas en las siguientes categorías:

Alimentación y nutrición

Estoy tratando de comer mejor para controlar mi diabetes. Ahora que conozco mi riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular, soy consciente de que también tengo que comer mejor para mi corazón. Como persona diabética, ¿tengo que controlar las calorías, las grasas o los carbohidratos?

Lori Wolf, R.D./L.D., asesora de educación del paciente para la American Heart Association en Dallas, Texas, explica lo siguiente:

La diabetes aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) y se ha demostrado que la intervención alimentaria ayuda a reducir dicho riesgo. Seguir las recomendaciones de la American Heart Association es sano para el corazón. Dado que la diabetes es un factor de riesgo importante de ECV, debe proteger su corazón con alimentación y actividad física (la que le permita el profesional de la salud).

Para controlar la diabetes, es importante vigilar las calorías, la grasa y los carbohidratos. En un plan de comidas para diabéticos, su ingesta calórica debería ser similar de un día a otro. Esto se debe a que el plan de comidas está diseñado en torno a un nivel calórico total. El profesional de la salud establece este nivel para mantener un control óptimo de la glucemia y permitir que el peso se mantenga o vaya bajando gradualmente, según las necesidades del paciente. Por eso es imprescindible que cumpla con los niveles de calorías recomendados.

La grasa es un nutriente importante en la dieta, por lo que no debe excluirse. Para controlar la diabetes con el fin de proteger el corazón, resulta útil tener conocimientos acerca de las grasas saturadas, las insaturadas y las trans.

- Las grasas saturadas suelen ser sólidas a temperatura ambiente y se obtienen de productos animales, como carnes, queso, huevos, productos lácteos y mantequilla. También se encuentran en aceites tropicales como el de coco y los aceites de palma. Las grasas saturadas aumentan el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular (ECV) debido a que aumentan el colesterol malo (LDL). Para protegerse de la ECV, debe limitar estas grasas a menos del 5% o 6% de las calorías que ingiere en su dieta.

- Las grasas insaturadas son líquidas a temperatura ambiente y proceden de fuentes vegetales como el aceite de canola y el aceite de oliva. También se pueden encontrar en margarina blanda o líquida. Estas grasas reducen el colesterol malo, lo cual protege la salud del corazón. Por eso, la mayoría de las grasas diarias deberían provenir de grasas insaturadas. Debería utilizar estos aceites como sustitutos de las opciones con grasas saturadas, no en combinación.

- Las grasas trans se crean mediante un proceso industrial que añade hidrógeno a los aceites vegetales líquidos para hacerlos más sólidos. Otro nombre para las grasas trans es el de "aceites parcialmente hidrogenados". Búsquelos en la lista de ingredientes de los envases. Las grasas trans incrementan los niveles de colesterol malo (LDL) y reducen los de colesterol bueno (HDL). Debe limitar su ingesta a menos del 1% de las calorías diarias totales. Para controlar la diabetes y reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular, lo mejor es aumentar las grasas insaturadas y reducir las grasas saturadas y las grasas trans.

Los carbohidratos deberían ser el principal objetivo de los esfuerzos diarios por controlar la glucemia y, por tanto, la diabetes. Los carbohidratos se digieren por completo y se introducen en el torrente sanguíneo en forma de azúcar en un plazo de dos horas luego de su ingesta. Esta es una de las razones por las que es importante medir la glucemia dos horas después de una comida, a fin de ver cómo manejó el cuerpo la cantidad de carbohidratos que acaba de ingerir y así diseñar el plan idóneo para su cuerpo. Para controlar con éxito la diabetes, la regularidad con los carbohidratos es esencial. Por lo general, comer la misma cantidad de carbohidratos en cada comida a la misma hora todos los días es una fórmula excelente para estabilizar los niveles de azúcar en sangre de acuerdo con el nivel calórico de su plan de comidas. Algunas personas son más sensibles debido a la medicación o a los niveles de actividad. Necesitarán un control más específico de las comidas y de la ingesta de carbohidratos con ayuda de un dietista.

Primero estuvo de moda la dieta de South Beach, luego la dieta del pomelo y después la dieta Atkins. ¿Alguna de estas y otras dietas de moda sirve para una persona con diabetes? ¿Cuál es la mejor forma de bajar de peso?

John Crouse, M.D., explica lo siguiente:

En primer lugar, no me gusta la palabra "dieta" en el sentido en el que normalmente se la utiliza. Es mejor pensar en términos de hacer un "cambio en el estilo de vida", porque las dietas son temporales, y cuando terminan, la persona vuelve a donde estaba antes de comenzarla.

Ninguna de estas dietas de moda tiene nada de mágico. Son soluciones rápidas, pero poco eficaces a largo plazo. Todas estas dietas ayudan a bajar de peso siempre que consuma menos calorías de las que gasta. Muchas de estas dietas sustituyen algo que come por otra cosa. Por lo tanto, seguir estas dietas no es el enfoque adecuado.

Si, como persona diabética, desea controlar su peso, tendrá que realizar cambios de conducta importantes. Le recomiendo que se una al programa Weight Watchers, que lo ayudará a tener una actitud de cambio de estilo de vida. Piense en la dieta en el contexto de "comer menos, moverse más". Debe trabajar en ambos aspectos: la cantidad de calorías que consume (dieta) y la cantidad de calorías que gasta (ejercicio).

Existe una diferencia entre las dietas que ayudan a bajar de peso y las dietas que ayudan a reducir tanto el colesterol en la sangre como el peso corporal. Por ejemplo, la dieta que reduce el colesterol en sangre es baja en grasas saturadas y colesterol, y tiene la cantidad adecuada de calorías. Una dieta que solo fomenta la pérdida de peso, como algunas de las dietas de moda, puede provocar una pérdida de peso temporal, pero puede que no ayude con el control de la glucosa ni con el mantenimiento de la pérdida de peso. De hecho, una buena dieta (la que se sigue para mantener un estilo de vida saludable) causa pérdida de peso, mejora el control de la glucemia, reduce la presión arterial y provoca un descenso del colesterol en sangre.

Recuerde que no se trata de hacer una dieta, sino de mantener un cambio de comportamiento.

Escuché que beber una copa de vino al día es bueno para el corazón. ¿Eso también es cierto para las personas con diabetes? ¿Solo el vino tiene estas ventajas o puedo tomar otras bebidas con alcohol? ¿El alcohol puede tener un efecto adverso en mis niveles de azúcar en sangre?

Prakash Deedwania, jefe de la división de cardiología y profesor de medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Francisco, explica lo siguiente:

Beber una copa de vino es bueno para el corazón en el sentido de que el mecanismo principal por el que el alcohol protege el corazón es el aumento del colesterol bueno (HDL). La piel de la uva proporciona flavonoides y otras sustancias antioxidantes que protegen el corazón y los vasos sanguíneos contra los efectos perjudiciales de los radicales libres de oxígeno que produce nuestro organismo. Esto es particularmente cierto en el caso de los diabéticos, ya que se ha demostrado que tienen una alta producción de radicales libres de oxígeno. No obstante, no disponemos de ninguna evidencia específica relacionada con los pacientes diabéticos.

Una copa de vino puede ayudar a las personas a relajarse. Las pruebas más sólidas están a favor del vino, pero también hay algo de evidencia reciente ha demostrado que la cerveza y otros tipos de alcohol pueden proporcionar los mismos beneficios relacionados con el aumento del colesterol bueno (HDL).

En general, el alcohol no parece tener un efecto adverso, a menos que se ingiera una cantidad excesiva, con lo que se aumentará, entre otras cosas, la ingesta calórica. Por ejemplo, un consumo excesivo de alcohol podría resultar dañino por el aumento de riesgo de hipertensión arterial. Este riesgo ya es alto para los pacientes diabéticos.

Control del peso y actividad física

El profesional de la salud me dijo que, si pierdo algo de peso, mi diabetes estará mejor controlada. He estado incorporando actividad física a mi vida diaria y he perdido un poco de peso. Pero en las últimas dos semanas, me siento como si me hubiera estancado. No cambia nada y todavía tengo que perder algo de peso. ¿Qué ocurre?

En primer lugar, ¡felicidades por la pérdida de peso! Con perder tan solo 4,5 kilos (10 libras) mejorará las lecturas de glucemia y HbA1c. También ayudará a reducir la presión arterial y el colesterol LDL ("malo") y a incrementar el colesterol HDL ("bueno").

A la mayoría de las personas les resulta difícil realizar suficiente actividad física como para reducir el peso de forma considerable. La actividad física regular debe combinarse con una alimentación adecuada, y sobre todo con el control de las porciones.

Incluso cuando se combinan la actividad física y la reducción de calorías, llega un momento en el que se produce un estancamiento. La cantidad de calorías que necesita el cuerpo depende del peso corporal. Cuanto más pesada es la persona, más calorías podrá comer para mantener el peso corporal. Sin embargo, a medida que se baja de peso, es posible que tenga que reducir la ingesta de calorías para bajar aún más.

A veces, cuando una persona limita mucho su ingesta calórica, puede experimentar una reducción en la tasa metabólica. Puede que sea necesario añadir de 100 a 200 calorías saludables al día para acelerar el metabolismo.

Cuando las personas llevan mucho tiempo esforzándose por bajar de peso y se sienten estancadas, a menudo es buena idea hacer una pausa y dedicar más tiempo a mantener este nuevo peso. Además, puede resultar útil variar tipo de actividad física. Con el cambio, no solo utilizará diferentes grupos musculares, sino que tendrá menos probabilidades de aburrirse. Además, es posible que deba evaluar la cantidad y los tipos de alimentos que está comiendo. Es fácil creer que come menos cuando, en realidad, está ingiriendo más calorías de las necesarias. Recuerde también beber suficiente agua, ya que ayuda al metabolismo y a la función celular.

Bajar de peso es un trabajo duro. A largo plazo, las personas que tienen más éxito son aquellas que pierden peso de forma lenta y constante, y aprenden a incorporar hábitos de alimentación sensatos y niveles moderados de actividad física en el día a día.

He empezado a incluir algo de actividad física en mi día a día. Pero la glucemia parece un poco más descontrolada. ¿Cómo afecta el aumento de la actividad física a mi glucemia?

Alain Bertoni, M.D., M.P.H., profesor adjunto de ciencias de la salud pública y medicina interna en la Facultad de Medicina de la Universidad de Wake Forest en Winston-Salem, Carolina del Norte, explica lo siguiente:

Ser más activo físicamente es una forma excelente de controlar la diabetes. Cuando camina o realiza otras actividades físicas de intensidad moderada, como ciclismo, natación o baile, quema más calorías que cuando está sentado. Sus músculos activos captan azúcar de la sangre para utilizarla como energía. Esto tiende a reducir los niveles de azúcar en sangre, lo que generalmente es bueno.

Muchas personas con diabetes pueden hacer ejercicio de forma segura. Antes de comenzar cualquier programa de ejercicio físico, consulte con un profesional de la salud que lo ayude a elegir las actividades más seguras, teniendo en cuenta su edad y su historia clínica. Una vez que el profesional de la salud le haya dado el visto bueno, aumente la actividad física. Al realizar actividad física regular, probablemente reducirá los niveles de azúcar en sangre (según la medición de la prueba de HbA1c) y le resultará más fácil alcanzar los objetivos del tratamiento de la diabetes.

Sin embargo, tenga en cuenta que el cambio en los niveles de azúcar en sangre durante una sesión de ejercicio puede provocar que la glucemia descienda a niveles tan bajos que podría producirse hipoglucemia (niveles extremadamente bajos de azúcar en sangre). Es más probable que esto ocurra si utiliza insulina o fármacos de administración oral de la familia de las sulfonilureas. Para prevenirlo, debe conocer los síntomas habituales de la hipoglucemia y llevar consigo una fuente de azúcar, como comprimidos, caramelos duros o jugo (con azúcar real, no edulcorante artificial). Si experimenta síntomas de hipoglucemia, deje de hacer ejercicio y coma o beba algo que le aporte azúcar. Otras precauciones generales son las siguientes:

  • No tome la medicación justo antes de hacer ejercicio
  • No se salte ninguna comida

Si ya ha experimentado hipoglucemia durante el ejercicio, sobre todo si se ha producido un desmayo grave o si se han producido casos más leves varias veces, consulte a su profesional de la salud o educador para la diabetes antes de continuar con el programa de ejercicios. Puede que necesite coordinar los horarios de las comidas, ejercicio y medicación, medir los niveles de azúcar en sangre antes de hacer ejercicio o comer un bocadillo saludable para el corazón (como un pedazo de fruta) justo antes de hacer ejercicio.

Por último, preste especial atención a los ojos, los pies y las articulaciones. Usar calzado de la talla equivocada o realizar ejercicios más exigentes (como correr) puede provocar lesiones. Para evitar estos riesgos, lo mejor es elegir deportes de menor impacto y usar unos buenos calcetines y zapatillas deportivas. Si le salen ampollas o úlceras, informe de inmediato a su profesional de la salud. Algunas actividades extenuantes (como los deportes de raqueta) pueden causar problemas en los ojos si ya tiene una retinopatía significativa.

Estoy comiendo bien y haciendo más actividad física, pero mi cintura no disminuye. ¿Está todo bien o todavía estoy en riesgo?

La Dra. Lori Mosca, voluntaria de la American Heart Association y directora de cardiología preventiva del New York-Presbyterian Hospital, explica lo siguiente:

El tamaño de la cintura es un factor de predicción muy importante de niveles no saludables de colesterol en sangre, hipertensión arterial y prediabetes. El riesgo aumenta, en el caso de los hombres, si la cifra es superior a los 101 centímetros (40 pulgadas). Para las mujeres, este aumento se da si la cifra es superior a los 90 centímetros (35 pulgadas). Según algunas investigaciones recientes, no importa tanto el solo hecho de tener sobrepeso, sino dónde está localizada la grasa. Parece que la barriga no es simplemente un depósito de almacenamiento de grasa, sino que es un lugar bastante activo en el cuerpo donde se producen muchas anomalías metabólicas que aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular, por ejemplo, el ataque al corazón o el derrame cerebral. Por el momento, no podemos explicar totalmente los motivos, pero sabemos que una cintura demasiado grande es un indicador de riesgo.

Riesgo de enfermedad cardiovascular

He oído que, si tengo diabetes de tipo 2, mi riesgo de sufrir un ataque al corazón es el mismo que el de alguien que ya ha sufrido uno. ¿Es esto cierto? ¿Me puede ayudar a comprender la relación entre la diabetes de tipo 2 y la cardiopatía?

La Dra. Lori Mosca, voluntaria de la American Heart Association y directora de cardiología preventiva del New York-Presbyterian Hospital, explica lo siguiente:

La diabetes de tipo 2 es el tipo de diabetes que a menudo se desarrolla en la edad adulta, aunque cada vez más niños y adolescentes también la están desarrollando. Normalmente, está vinculada con el sobrepeso y con un estilo de vida poco saludable.

En nuestra investigación, hemos descubierto que las personas diabéticas tienen casi el mismo riesgo de sufrir un ataque al corazón en el futuro que las personas que ya padecen una cardiopatía u otra enfermedad vascular. Por lo tanto, la diabetes es uno de los factores de riesgo más importantes que debe tener en cuenta.

Algunos de nosotros consideramos que es un factor tan importante que la llamamos "riesgo equivalente", lo que significa que es equivalente a tener ya una cardiopatía. Somos extremadamente serios con este factor de riesgo, pues sabemos que una persona con diabetes tiene un riesgo sustancialmente mayor de padecer futuras cardiopatías.

También sabemos que la diabetes está asociada con niveles no saludables de diferentes tipos de colesterol en sangre. Las personas diabéticas tienden a tener un mayor nivel de colesterol malo (LDL) y de triglicéridos, y niveles reducidos de colesterol bueno (HDL). Esta puede ser una de las razones por las que las personas diabéticas presentan un riesgo tan elevado de sufrir ataques cardíacos. Aprenda a controlar su riesgo cardiovascular.

El profesional de la salud me dijo que tengo diabetes de tipo 2. También me dijo que mi riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular, como un ataque al corazón o un derrame cerebral, es muy alto. ¿Por qué el riesgo es tan alto para mí?

Wahida Karmally, Dr. Ph., R.D., científica investigadora asociada y directora de nutrición del Irving Center for Clinical Research del Columbia University Medical Center en Nueva York, explica lo siguiente:

Incluso cuando los niveles de azúcar en sangre están bajo control, la diabetes aumenta el riesgo de cardiopatía y ACV. Los riesgos son incluso mayores si la glucemia no está bien controlada. Esto ocurre porque la diabetes provoca daños en los vasos sanguíneos y las arterias de todo el cuerpo, incluidos los que realizan el aporte sanguíneo al corazón y al cerebro. A medida que se va produciendo este daño, es más fácil que se forme placa en las arterias. Esta acumulación (ateroesclerosis) es la que puede aumentar la presión arterial.

Cuando existe hipertensión arterial con obesidad, tabaquismo, colesterol en sangre elevado o diabetes, el riesgo de ataque al corazón o derrame cerebral se multiplica. Es muy importante controlar el peso y el colesterol en sangre con una dieta basada en alimentos de origen vegetal, baja en grasas saturadas, colesterol bajo y con ejercicio regular. También es importante reducir la hipertensión arterial y no fumar.

La diabetes es un riesgo equivalente al de una enfermedad coronaria. Esto significa que el riesgo de eventos coronarios graves es igual al de padecer una enfermedad coronaria. El riesgo de enfermedad cardiovascular, como el ataque al corazón y el derrame cerebral, es mayor porque la mayoría de las personas diabéticas tienen otros problemas de salud, como hipertensión arterial y colesterol en sangre.

Si tiene diabetes, puede reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular y derrame cerebral controlando los siguientes factores:

  1. Glucemia: intente que la hemoglobina (HbA1c) esté por debajo de 7.
  2. Presión arterial: manténgala por debajo de 130/80 mm Hg.
  3. Colesterol en sangre: compruebe su colesterol y hable con su médico sobre estos valores y cómo afectan a su riesgo general.

Controlar el peso, seguir una dieta saludable basada en alimentos de origen vegetal, realizar actividad física regular y tomar la medicación (si la prescribe su profesional de la salud) también ayuda a alcanzar los objetivos del tratamiento.

Hace poco se me diagnosticó diabetes de tipo 2 y me preocupa el riesgo de diabetes para mis hijos. ¿Qué puedo hacer para ayudarlos a llevar un estilo de vida saludable y evitar la diabetes?

Muchos padres diabéticos se preocupan por el riesgo que tienen sus hijos de padecer diabetes. Es cierto que tener un miembro de la familia con diabetes aumenta el riesgo de que un niño desarrolle diabetes. Afortunadamente, con conocimientos y con la ayuda de los profesionales de la salud, puede tomar medidas para mantener sanos a sus hijos.

Diabetes mellitus de tipo 2

El hecho de que el padre o la madre tengan diabetes de tipo 2 aumenta el riesgo de un niño de desarrollar la enfermedad. Esto está relacionado tanto con la genética como con los hábitos aprendidos en cuanto al ejercicio y la alimentación. Una forma de verlo es que los genes sientan las bases y que el estilo de vida favorece la predisposición diabética o protege contra esta. Por lo tanto, es extremadamente importante tener un estilo de vida saludable.

El riesgo de que su hijo desarrolle diabetes de tipo 2 depende del sexo del progenitor y de la edad a la que se le diagnosticó. Los niños de madres diagnosticadas antes de tener 50 años presentan un riesgo significativo (1 de 7).

No se ha descubierto todavía ningún medicamento que ralentice la progresión hacia la diabetes de tipo 2 en niños, aunque algunos pueden resultar útiles en adultos y se están llevando a cabo investigaciones sobre el tema. Afortunadamente, el cambio en el estilo de vida puede prevenir la diabetes en adultos, y esto también es probable en niños.

La pérdida de peso, el ejercicio físico aeróbico de intensidad moderada y regular, por ejemplo, 30 minutos de caminata a paso ligero 5 veces por semana, y unos hábitos alimentarios saludables reducen el riesgo de diabetes en adultos. Las investigaciones realizadas con niños demuestran que tener un estilo de vida saludable puede mejorar los factores asociados con la diabetes, como el peso, el colesterol y la presión arterial. Estas son algunas medidas concretas que puede adoptar para mejorar la salud de su hijo:

  • Limite el tiempo de pantalla: restringir a 2 horas o menos el tiempo que se pasa consumiendo contenido en dispositivos electrónicos puede reducir los índices de obesidad (un factor de riesgo importante para la diabetes de tipo 2).
  • Fomente una dieta sana: sirva muchas frutas y verduras, frutos secos sin sal, productos lácteos bajos en grasas (1%) o sin grasas, alimentos integrales y ricos en fibra, pescado dos veces a la semana y limite la ingesta de grasas saturadas, grasas trans y colesterol. Elija grasas saludables, monoinsaturadas y poliinsaturadas, y evite los alimentos altamente procesados que pueden tener un alto contenido en sodio. Limite los azúcares añadidos en bebidas y alimentos como refrescos, bebidas de fruta, sacarosa, fructosa, maltosa, miel, jarabe de maíz con alto contenido de fructosa, jugo de fruta concentrado, jarabe de maíz, jugo de caña, dulces (por ejemplo: caramelos, galletas, pasteles, etc.).
  • Intente conseguir un peso saludable: ayudar a su hijo a conseguir un peso saludable es una forma importante de reducir su riesgo de diabetes. Los niños y adolescentes deberían realizar 60 minutos o más de actividad física al día.
  • Sea ejemplo de buenos hábitos: es importante que sus hijos tengan un modelo positivo para seguir. Juegue con sus hijos de forma activa para mostrarles que la actividad física es importante y puede ser divertida. Tenga en cuenta que, si usted no cuida su propia salud, será difícil que sus hijos sigan un estilo de vida saludable.

Diabetes mellitus de tipo 1

En el caso de que el padre o la madre tengan el tipo menos frecuente de diabetes mellitus, el tipo 1, el riesgo de que el hijo desarrolle la enfermedad depende en parte del sexo del progenitor y de la edad a la que se le diagnosticó. Los hijos de hombres con diabetes de tipo 1 presentan un riesgo de diabetes de 1 de 17. En cambio, los hijos de personas con diabetes que se manifestó a una edad temprana, los que tienen dos progenitores afectados y los que tienen múltiples problemas endocrinos presentan un riesgo mucho mayor (1 de 2 a 10). La lactancia materna puede ofrecer cierta protección contra la diabetes de tipo 1. En algunas investigaciones, se han evaluado análisis sanguíneos que podrían estar disponibles para hermanos de niños con diabetes de tipo 1. Consulte con el médico de su hijo para obtener más información. Hasta ahora, no se ha descubierto ningún medicamento que prevenga el desarrollo de la diabetes de tipo 1 en niños, aunque se están llevando a cabo investigaciones sobre el tema.

Pruebas para la diabetes

Un análisis de sangre puede ayudar a que usted y su médico comprendan mejor el riesgo individual de su hijo de padecer diabetes. Se debe realizar una prueba de glucosa en ayunas a los niños con sobrepeso que tengan 2 de los siguientes factores de riesgo: antecedentes familiares de diabetes de tipo 2, incluida diabetes gestacional en la madre del niño, antecedentes raciales/étnicos de riesgo, situaciones clínicas de alto riesgo como resistencia a la insulina, síndrome de ovarios poliquísticos o síndrome metabólico. Las pruebas deberían realizarse al menos cada 3 años mediante un análisis en ayunas de la glucosa o la hemoglobina glucosilada (hemoglobina A1C). Una prueba más especializada (prueba oral de tolerancia a la glucosa) puede indicar cómo responde el cuerpo a la glucosa y puede ayudar al profesional de la salud a evaluar a su hijo de forma más precisa. Hable con el médico de su hijo sobre estas pruebas.


Una mujer posa con vestido rojo

¿Vive con diabetes de tipo 2?

Reciba consejos mensuales sobre diabetes basados en la ciencia y salud cardíaca en su bandeja de entrada. Know Diabetes by Heart aumenta la concienciación de que vivir con diabetes de tipo 2 aumenta el riesgo de padecer cardiopatías y accidentes cerebrovasculares, y de que las personas deberían hablar con su médico en su próxima cita sobre las formas de reducir el riesgo.