Diane Graf: Sobreviviente de cardiopatía y derrame cerebral

Diane Graf

Durante meses, me sentí desdichada. Tenía tos, escalofríos y otros síntomas que desaparecían brevemente, pero que volvían a aparecer.

Vi a varios médicos y tomé muchos medicamentos. En un momento dado, me sentí lo suficientemente bien como para irme de vacaciones. Mientras estaba fuera, regresaron los mismos problemas de siempre, además de uno nuevo: los tobillos hinchados.

Un médico de familia me dijo que tenía anemia e inició un nuevo plan de tratamiento. No hice más que empeorar. Me sentía tan cansada y sin aliento que mis compañeros insistieron en que viera a otro médico. Hizo algunas pruebas y cambió mis medicamentos, pero aún no sabíamos cuál era la causa de todo esto.

Finalmente, al cabo de seis meses enfrentándome a este problema, alguien acertó a averiguar lo que estaba sucediendo. Esa persona fue Mike Mussallem, presidente y director ejecutivo de Edwards Lifesciences, una compañía que se especializa en productos y tecnologías para el tratamiento de los problemas cardíacos.

En efecto, trabajo para una empresa que se dedica a resolver problemas cardiovasculares. Sin embargo, nunca me di cuenta de que el origen de todos mis problemas estaba en el corazón.

Mike escuchó todos mis síntomas y pensó que podría tratarse de una cardiopatía. Me organizó un encuentro con un médico nuevo enseguida y resultó que tenía un soplo cardíaco. Un ecocardiograma reveló que padecía endocarditis, una infección en el recubrimiento interno del corazón, y me ingresaron en el hospital de inmediato.

Otras pruebas determinaron que la endocarditis dañaba mis válvulas aórticas y mitrales, y que era necesario sustituir ambas. Las pruebas también mostraron que había sufrido un derrame cerebral.

Cuando echo la mirada atrás, sé exactamente cuándo se produjo el derrame cerebral. Recuerdo que un día me senté en el escritorio y una sombra me envolvió durante unos segundos. Era una sensación muy extraña e incluso me pregunté si se trataba de un derrame cerebral. Desde que perdí a mi madre a causa de un derrame cerebral, sabía que tenía un riesgo mayor que otras personas. Sin embargo, esto ocurrió en mitad de la larga lista de dolencias que estaba padeciendo, de modo que lo consideré como un síntoma más.

El 24 de octubre del 2011, me reemplazaron las válvulas mitral y aórtica por dos válvulas de tejido pericárdico fabricadas, como no podía ser de otra manera, por Edwards Lifesciences. Como empleada de la empresa desde hace mucho tiempo, me resultó muy tranquilizador.

Volví a trabajar dos meses después y, desde entonces, he estado disfrutando de una vida más saludable. He vuelto a hacer las actividades físicas que disfrutaba antes de que comenzaran todos los problemas, cosas como andar en bicicleta, caminar, hacer senderismo y viajar, y me siento muy bien. Ya no tomo ningún tipo de medicamento y no hay signos duraderos de mi cirugía, excepto la cicatriz en el pecho que llevo con orgullo como sobreviviente de una cardiopatía.

Espero ansiosa conocer a las personas que fabricaron literalmente las válvulas nuevas de mi corazón. Quiero que sepan que su trabajo es muy importante. Su trabajo salva vidas. A una madre como yo, la devuelve a sus tres hijos.

También quiero ayudar a la American Heart Association a impulsar vidas más saludables, sin enfermedades cardiovasculares ni derrames cerebrales. Este año, fui capitana de equipo de la Heart Walk del condado de Orange en Disneyland y, junto con mis más de 350 compañeros de equipo de Edwards, recaudamos más de $35 000 para ayudar a personas que padecen cardiopatías como yo.

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