Prevención y tratamiento de la coagulación excesiva (hipercoagulación)

Si bien no se pueden evitar las causas genéticas de coagulación excesiva, sí se pueden tomar medidas como las siguientes para reducir los factores de riesgo adquiridos:

  • Tratar enfermedades que pueden provocar coagulación excesiva, como la diabetes, cardiopatías o enfermedades vasculares, como la EAP.
  • Dejar de fumar y bajar de peso si es necesario.
  • Evitar medicamentos que contengan estrógeno, la hormona femenina. Consulte a su médico acerca de otras opciones más seguras.
  • Mantenerse físicamente activo si es posible. Mover las piernas, flexionarlas y estirarlas durante los viajes largos. Esto ayuda a que la sangre fluya por las pantorrillas.
  • Hablar con el profesional de la salud sobre formas de reducir el nivel de homocisteína si está alto. El médico puede prescribir *anticoagulantes o diluyentes sanguíneos, antes, durante o después de una intervención quirúrgica o un procedimiento médico para evitar la coagulación excesiva.

Tratamiento

La coagulación excesiva se trata con medicamentos, pero, puesto que los coágulos de sangre pueden ser peligrosos, es posible que se necesite un tratamiento de urgencia.

En función del tamaño y la ubicación de los coágulos, puede que necesite un tratamiento de urgencia o un tratamiento de rutina.

  • Tratamiento de urgencia: Los coágulos pueden dañar el cuerpo y provocar problemas graves, como un derrame cerebral, un ataque al corazón, insuficiencia renal, trombosis venosa profunda o embolia pulmonar. También pueden causar abortos espontáneos, muerte fetal y otros problemas relacionados con el embarazo. El tratamiento de urgencia para evitar estos problemas a menudo implica medicamentos denominados trombolíticos o “fibrinolíticos”, que rompen rápidamente los coágulos. Estos medicamentos pueden causar hemorragias repentinas, por lo que solo se utilizan para romper grandes coágulos de sangre en situaciones potencialmente mortales.
  • Tratamiento de rutina: Anticoagulantes. En una situación que no es una urgencia, se utilizan anticoagulantes (PDF) para evitar que los coágulos existentes se agranden y que se formen nuevos. Los anticoagulantes se toman como una píldora, una inyección subcutánea o mediante una aguja o tubo insertado en una vena (se denomina vía intravenosa o vía IV).
    • La warfarina se administra en forma de píldora. (Coumadin® es una marca común de warfarina).
    • La heparina se administra como una inyección o a través de un tubo por vía IV.
      El profesional de la salud puede prescribirle un tratamiento con heparina y warfarina al mismo tiempo. La heparina actúa rápidamente. La warfarina tarda varios días en empezar a funcionar. Una vez que la warfarina empieza a funcionar, se detiene la heparina.
  • Otros tratamientos: Los tratamientos a corto plazo pueden incluir factor de antitrombina y proteína C.
    • El factor de antitrombina está indicado para pacientes con deficiencias de antitrombina y, a menudo, se utiliza en situaciones especiales, como antes de una cirugía si existe un coágulo de sangre muy grave o coágulos repetidos. Algunas personas con deficiencias de antitrombina pueden necesitar este tratamiento porque la heparina no funciona para ellas.
    • La proteína C se puede administrar a personas que presentan deficiencias de proteína C antes de recibir warfarina. La proteína C se administra para protegerlas de necrosis cutánea, un efecto secundario grave de la warfarina que puede destruir y dañar las células cutáneas.
(*Algunos medicamentos se denominan habitualmente anticoagulantes porque pueden ayudar a reducir la formación de coágulos de sangre. Existen tres tipos principales de anticoagulantes que los pacientes suelen tomar: anticoagulantes como warfarina o heparina, antiagregantes plaquetarios como la aspirina y fibrinolíticos como el activador tisular del plasminógeno (tPA). Cada tipo de medicamento tiene una función específica para impedir la formación de coágulos de sangre o de obstrucción de vasos sanguíneos, ataque al corazón o derrame cerebral).