¿Detesta hacer ejercicio? Cinco consejos que pueden hacerle cambiar de opinión

5 pasos para disfrutar del ejercicio

¿Detesta hacer ejercicio? Pruebe estos consejos que pueden hacerla cambiar de opinión.

No tiene que ser la heroína del gimnasio para realizar la actividad física suficiente para mejorar su salud. Hay muchas formas de hacer que la actividad regular forme parte de su vida, lo que puede ayudarla a tener más energía, controlar mejor el estrés, reducir el riesgo de padecer enfermedades, y tener un buen aspecto y ánimo. Es bastante fácil. Pero la mayoría de nosotros (alrededor del 80% de los estadounidenses) no convertimos el ejercicio en un hábito regular. Y muchos dicen que es porque no les gusta.

¿Cómo puede dejar de odiar el ejercicio y a la vez superar su aversión a hacer ejercicio? Estos son algunos consejos para ayudarla a incorporar la actividad física en su vida, y quizás incluso aprender a disfrutar de ella.

Encuentre su ámbito

En lugar de obligarse a hacer algo que no le gusta, busque formas de hacer ejercicio que se adapten a su personalidad. Si es una persona sociable, haga algo en un ambiente social: participe en una clase de baile en grupo, únase a un equipo de deportes recreativos o inicie un grupo de senderismo con amigos. Relacionarse con compañeros es una buena manera de mantenerse motivada y evitar hacer ejercicio sola. Si es más bien del tipo lobo solitario, correr o nadar puede ser una mejor opción. Y si no es una persona mañanera, es improbable que se levante al amanecer para participar en una clase de entrenamiento estilo militar.

Dele tiempo

Convertir una nueva conducta en un hábito puede tardar, así que tómese su tiempo para acostumbrarse a una rutina regular. Una forma para conseguir esto es intentar estar activa alrededor de la misma hora cada día. El ejercicio puede ser adictivo de manera positiva. Una vez que se convierta en un hábito, se dará cuenta de cuándo no está haciendo ejercicio.

Incorpórelo de forma natural

Incorpore la actividad a su agenda y estilo de vida para que no la perciba como una tarea ardua. Hay muchas formas de integrar el ejercicio en su vida y no significa que deba renunciar a algo más, como tiempo con su familia y amigos. Sea activa junto a su familia y así todos se beneficiarán. Y si no puede imaginarse la vida sin hablar por teléfono a diario con su mejor amiga, llámela mientras da una vuelta a la manzana.

Divídalo

Es normal tener que encajar la actividad física en los huecos que tenga. La American Heart Association recomienda un total de al menos 150 minutos de actividad moderada a la semana, pero si le parece abrumador, intente agregar dos o tres sesiones de actividad cortas a la mayoría de los días de la semana. ¡Todo cuenta! Puede hacer una rutina rápida de yoga al despertarse, dar un paseo a paso ligero después del almuerzo en el trabajo y, si se desplaza con transporte público, puede bajar una parada antes y caminar el resto del camino a casa.

Continúe con los ciclos.

Si se salta un día entero o un entrenamiento, no se preocupe. A todo el mundo le cuesta de vez en cuando, solo asegúrese de volver de nuevo al día siguiente. Y si lo que está haciendo no es lo suyo, vuelva a consultar esta lista. Puede que necesite probar una actividad distinta o una hora del día distinta. ¡No se rinda!