Hipertensión arterial, FibA y el riesgo de sufrir un derrame cerebral

¿Qué tienen que ver la presión arterial y el ritmo cardíaco con el riesgo de sufrir un derrame cerebral? Mucho.

Considere lo siguiente: Aproximadamente tres de cada cuatro personas que sufren un derrame cerebral por primera vez tienen hipertensión arterial. Así como un ritmo cardíaco auricular irregular; una afección denominada fibrilación auricular, que está presente en aproximadamente uno de cada cinco derrames cerebrales.

El derrame cerebral es una de las principales causas de muerte en Estados Unidos. Se produce cuando un vaso sanguíneo que suministra sangre al cerebro se obstruye o se rompe. Casi 800 000 estadounidenses sufren un derrame cerebral cada año.

La hipertensión arterial es el principal culpable y la fibrilación auricular no se queda atrás. Aun así, hay una buena noticia: está en sus manos hacer algo al respecto. Su mejor defensa es evitar estos problemas cardíacos a través de un estilo de vida saludable para el corazón. Pero incluso si ya padece una fibrilación auricular o hipertensión arterial, todavía hay mucho que puede hacer para reducir el riesgo de sufrir un derrame cerebral.

La conexión con un derrame cerebral

El cerebro necesita sangre y oxígeno. Cuando esto no ocurre y los nutrientes esenciales no pueden llegar al cerebro, ya sea por una arteria obstruida o un vaso roto, las células cerebrales comienzan a morirse.

Para las personas con hipertensión arterial, la fuerza de la sangre que empuja contra las arterias mientras el corazón bombea sangre es demasiado alta. Esto provoca daños graduales en las arterias, incluso en las del cerebro. Un vaso sanguíneo debilitado se puede romper en o cerca del cerebro, o las arterias enfermas se pueden obstruir por un coágulo o una acumulación de placa.

Y así se forma una fibrilación auricular. Ahí es cuando el riesgo de sufrir un derrame cerebral aumenta, porque el latido cardíaco acelerado permite que la sangre penetre en el corazón, lo que puede provocar que se formen coágulos que se trasladan hasta el cerebro.

Normalmente, la hipertensión arterial se considera el factor de riesgo más común y controlable de los derrames cerebrales, pero la fibrilación auricular es la más potente, afirmó Ralph L. Sacco, M.D., profesor y presidente de neurología en la Miller School of Medicine (Escuela de Medicina Miller) de la University of Miami (Universidad de Miami) y antiguo presidente de la American Heart Association. Según él: “Alguien que tiene una hipertensión arterial tiene casi el doble de riesgo de sufrir un derrame cerebral que alguien sin hipertensión arterial”. “Pero alguien con fibrilación auricular tiene cinco veces más riesgo de sufrir un derrame cerebral”.

“Dado que la hipertensión arterial es tan frecuente, afecta a decenas de millones de personas, tiene un mayor impacto en el número de derrames cerebrales que se le atribuyen”, afirmó el Dr. Sacco. “Sin embargo, la fibrilación auricular es un factor de riesgo más potente”.

Los dos factores de riesgo también están relacionados el uno con el otro: La hipertensión arterial es un factor de riesgo para la fibrilación auricular. Los hombres y las mujeres de mediana edad con hipertensión arterial tienen un mayor riesgo de padecer una fibrilación auricular en el futuro. “Entonces, se convierte en un doble golpe, ya que tiene hipertensión arterial y fibrilación auricular, lo que aumenta el riesgo de sufrir un derrame cerebral”, afirmó el Dr. Sacco.

Cómo reducir el riesgo de sufrir un derrame cerebral

El derrame cerebral no es inevitable, incluso si forma parte de los millones de personas con hipertensión arterial o fibrilación auricular. La prevención y el control de la hipertensión arterial y la fibrilación auricular puede reducir enormemente sus posibilidades de sufrir un derrame cerebral. Esta es la forma:

A menudo, la prevención de un derrame cerebral es el tema central de las conversaciones entre el médico y el paciente con fibrilación auricular, afirmó el Dr. Sacco. Pero según él, para las personas con hipertensión arterial: “Los médicos ocupados no siempre le dan la prioridad necesaria a las conversaciones sobre la prevención de derrames cerebrales como nos gustaría”. “Tenemos tantos medicamentos eficaces para tratar la hipertensión arterial y la fibrilación auricular. Si más pacientes con hipertensión arterial y fibrilación auricular recibieran un tratamiento correcto, estamos convencidos de que el número de derrames cerebrales proyectados disminuiría”.