Lidiar con los sentimientos

people holding hands

Es posible que sus profesionales de la salud no le hayan hablado sobre los aspectos emocionales de su enfermedad, y es probable que sienta muchas emociones. Es posible que sienta soledad o miedo, se sienta diferente a la persona que era antes de descubrir que padecía una cardiopatía. Y sus emociones pueden ser tanto negativas como positivas.

Estos sentimientos son muy habituales: la mayoría de los pacientes cardíacos los tienen. Pueden desaparecer cuando llega a comprender su afección cardíaca y a controlarla, pero a veces los sentimientos como la depresión pueden permanecer y requerir que busque ayuda profesional.

Las emociones pueden afectar a su recuperación y al riesgo de futuros episodios cardíacos, por lo que es importante comprender sus sentimientos, reconocer los problemas y buscar ayuda si la necesita.

Obtenga más información sobre estas emociones:

Miedo

Después de cualquier enfermedad, es normal sentir miedo e inseguridad por el futuro. Puede que esté asustada porque no sabe lo que le espera en el futuro o porque siente que tiene menos control sobre su vida. Cada paciente de problemas del corazón tiene cierto grado de miedo, pero si su miedo es abrumador, puede evitar que se mejore y se mantenga bien.

Piense en un momento en el que haya sentido miedo. ¿Se ha preguntado por qué? Puede descubrir que su miedo viene de que tiene muchas preguntas sin respuestas o no está segura de lo que le espera. Eso podría provocar que se haga preguntas y se preocupe. Si piensa en lo peor que podría pasarle, puede sufrir ansiedad, pero sus peores miedos rara vez se hacen realidad.

Consejos

  • Para aliviar sus miedos, empiece por obtener información correcta y completa. Informe a sus profesionales de la salud de sus miedos. Pregúnteles qué puede esperar durante los próximos días, el próximo mes y el próximo año.
  • Hable consigo mismo de forma positiva para ayudarse a superar sus miedos. Por ejemplo, dígase: "la mayoría de las personas se recuperan y yo también lo haré" o "la mayoría de mis peores miedos nunca llegan a hacerse realidad".

No tenga miedo de hablar sobre sus miedos con un buen amigo o un familiar cercano. Cuando expresa sus miedos, abre la puerta a obtener ayuda e información que pueden hacerla sentir mejor.

Ansiedad

¿Suele sentir inquietud y preocupación? Es ansiedad, otra sensación habitual. Cuando siente ansiedad, es posible que esté nerviosa, tensa e irritable y que tenga problemas para dormir. Si la ansiedad dura semanas, puede desgastarla tanto física como emocionalmente. A veces, la ansiedad surge de repente como un "ataque de pánico". Durante un ataque de pánico, puede sentir miedo, tener respiración entrecortada, latidos cardíacos irregulares, dolor torácico o sudoración.

Consejos

  • Para calmar su ansiedad, comparta sus preocupaciones y sentimientos con un familiar, un amigo o un profesional de la salud. Incluso si no sabe cuál es la causa de su ansiedad, hablar de ella puede ayudarla.
  • Realice actividad física. Dé un paseo, monte en bicicleta o nade. Mantenerse activa puede ayudarla a olvidarse de las preocupaciones y liberar endorfinas que la harán sentirse mejor.
  • Dedique tiempo a relajarse y hacer cosas que la hagan feliz.
  • No intente reducir su ansiedad con hábitos nocivos, como beber alcohol o tomar píldoras para dormir. Automedicarse puede tener interacciones peligrosas con los medicamentos para el corazón y puede empeorar su estado de salud.

Si aún siente ansiedad o sufre ataques de pánico, hable con un profesional de la salud. Puede recomendarle algún tratamiento, que tal vez incluya medicamentos para combatir la ansiedad.

Depresión

Cuando descubre que tiene una cardiopatía, es normal sentir tristeza o desánimo. Estos sentimientos pueden atenuarse a medida que aprende más sobre su enfermedad y cómo controlarla. Pero si continúan o interfieren en sus actividades normales, es posible que esté sufriendo una depresión.

La depresión puede ralentizar la recuperación y, de hecho, aumentar el riesgo de futuros episodios cardíacos. Puede que tenga menos probabilidades de seguir su plan de tratamiento si sufre depresión.

En las últimas 2 semanas, ¿le ha ocurrido lo siguiente?:

  1. ¿No tiene interés en hacer cosas ni disfruta con ellas?
  2. ¿Se siente desanimada, deprimida o desesperanzada?

Si ha respondido "sí" a cualquiera de las preguntas, es posible que sufra depresión.

Consejos

  • Hable con su profesional de la salud. La depresión es una afección común, no un defecto de carácter, y no debe tener miedo a hablar de cómo se siente.
  • Pregunte por el tratamiento para la depresión. Las opciones de tratamiento incluyen asistencia psicológica, medicamentos antidepresivos o una combinación de ambos.
  • Hable con alguien en quien confíe, como un familiar, un amigo o un miembro del clero. Posiblemente las personas de su entorno ya sepan que está deprimida y deseen ayudar.
  • Manténgase activa: la actividad física habitual ayuda a liberar endorfinas, las cuales contribuyen a que se sienta mejor. Los adultos físicamente activos tienen menor riesgo de depresión y deterioro cognitivo.
  • Reconozca que la depresión forma parte de su enfermedad en lugar de sentir que es otro problema más. Considere que recuperarse de la depresión forma parte de su plan de tratamiento general.

Soledad

Es fácil sentirse solo cuando se está enfermo. Usted es la única persona que sabe cómo le afecta su enfermedad tanto física como emocionalmente. La soledad puede empeorar si no tiene a nadie que la apoye o si siente que no puede pedir apoyo. Intente comunicarse con otras personas: puede que se sorprenda gratamente de cuántas personas están dispuestas a ayudarla o a pasar tiempo con usted.

Consejos

  • Empiece por hacer una lista de todas las personas a las que puede llamar. Piense en sus familiares, sus amigos, sus vecinos, sus compañeros de trabajo y los profesionales de la salud.
  • Obtenga más información sobre los recursos de servicios sociales y comunitarios que pueden ayudarla con los cuidados en el hogar, el transporte y las necesidades sociales.
  • Piense por qué siente soledad o aislamiento. Ayúdese de esta lista.
    • Creo que no tengo suficiente contacto con otras personas.
    • No estoy segura de saber cómo pedir lo que necesito.
    • Creo que molestaré a alguien si le pido ayuda.
    • Me preocupa que la gente se canse de que les pida ayuda.
    • Me da miedo que la gente diga que no si les pido ayuda.

No se rinda si no consigue conectar en el primer intento, las amistades y las redes de apoyo tardan tiempo en desarrollarse.

Enfado

Muchos pacientes cardíacos sienten enfado y malestar por lo que les ha ocurrido. Pero enojarse de forma frecuente o extrema puede hacer que la presión arterial y la frecuencia cardíaca aumenten, y que su corazón trabaje más. En ocasiones, el enfado también provoca angina (dolor torácico) porque los vasos se contraen (se estrechan), lo que reduce la sangre y el oxígeno que llegan al corazón.

El enfado es un problema cuando a menudo le ocurre lo siguiente:

  • Se pone furiosa.
  • Siente ira dirigida hacia personas con las que se encuentra en situaciones cotidianas, como en el trabajo, en el tráfico o esperando en una fila.
  • Siente que las personas que la rodean no están cualificadas ni son útiles.
  • No confía en las personas que la rodean.

Si no sabe con certeza si esto le pasa, pregúntele a alguien que la conozca bien. Muchas personas no son conscientes de que se enfadan con frecuencia o niegan que eso sea un problema.

Si tiene problemas de hostilidad y enfado, puede obtener ayuda. Pruebe estos consejos o pregunte a profesionales de la salud acerca de programas de manejo del estrés o la ira en su comunidad.

Consejos

  • Lleve un diario sobre las veces que se enfada. Anote las personas y las situaciones que la hagan enfadar. Anote también cómo reacciona y qué sentimientos hay detrás del enfado. Por ejemplo, ¿tiene miedo? ¿Siente rechazo? ¿Siente indefensión? Aprenda a reconocer cuándo estos sentimientos desencadenan una reacción de enfado.
  • Sea comprensiva, póngase en el lugar de la otra persona y véala con afecto y consideración. Para ayudarse, hable consigo misma.
  • Cuando el ambiente se caldee, pida "tiempo muerto". Salga de la situación, respire profundamente varias veces y relájese. Es posible que tenga que alejarse de la situación para poder manejarla.
  • Controle cómo reacciona físicamente. Intente no insultar, suspirar, hablar en voz alta, agitar el puño o apuntar con el dedo.
  • Cuando se enfade, utilice un enfoque en tres pasos: deténgase, hágase preguntas y, por último, reaccione. La primera pregunta es: "¿pensaría un jurado de personas que debería enfadarme?". Si el jurado dice "sí", pregúntese: "¿es una situación que necesito solucionar y puedo solucionar?". Si decide que debe solucionar la situación, espere a que se enfríen los ánimos y, después, tome medidas.

Esperanza

Muchas de las emociones que puede sentir después de un diagnóstico de cardiopatía son complicadas, incluso desagradables. Pero otro sentimiento habitual es el de esperanza. Incluso las personas que están muy enfermas dicen que tienen un sentimiento de esperanza, aunque solo sea durante un momento, una hora o un día.

Aprender todo lo que pueda acerca de su enfermedad y tratamiento es una buena manera de sentir más esperanza.

Obtenga más información sobre enfermedades cardiovasculares.

Supervise sus progresos hacia los objetivos de tratamiento y celebre los logros. Saber que está gestionando su estado de forma activa puede darle la esperanza de mejorar su salud.

Compartir su experiencia y sus consejos también pueden darle esperanza. Conozca a otras personas con cardiopatías, como alguien con quien coincidió en su estadía en el hospital. O preséntese a personas que estén en la sala de espera del médico o en un programa de rehabilitación cardíaca supervisado. Pregúnteles qué los ayuda a seguir adelante y comparta sus propias motivaciones.

Lea historias personales de otros supervivientes de problemas cardíacos.


La importancia de contar con un sistema de apoyo
Ansiedad y depresión
Hablar sobre sus sentimientos
Lidiar con las emociones