¿Qué es la miocardiopatía en los adultos?

chica adolescente con abuela

Las miocardiopatías son enfermedades del músculo cardíaco. Tienen causas diversas, se manifiestan con signos y síntomas distintos, y pueden requerir tratamientos diferentes. En la mayoría de los casos, la miocardiopatía hace que el músculo cardíaco aumente en volumen, se engrose o se vuelva rígido. En raras ocasiones, el tejido del músculo cardíaco enfermo se sustituye por tejido cicatricial.

A medida que la miocardiopatía empeora, el corazón se debilita. El corazón pierde capacidad para bombear sangre por todo el cuerpo y mantener un ritmo eléctrico normal. El resultado puede ser una insuficiencia cardíaca o una irregularidad de los latidos cardíacos que se denomina "arritmia". Cuando el corazón está debilitado, también pueden presentarse otras complicaciones, como problemas en las válvulas cardíacas.

Descripción general

Los principales tipos de miocardiopatía son:

Algunos otros tipos de miocardiopatía llamados "miocardiopatía no clasificada". Otro tipo es la "miocardiopatía inducida por estrés", también conocida como "síndrome del corazón roto".

La miocardiopatía puede ser "adquirida", lo que significa que se desarrolla como consecuencia de otra enfermedad, afección o factor. En cambio, cuando hablamos de una miocardiopatía "hereditaria", significa que el origen de la enfermedad es algún gen recibido de uno de los progenitores de la persona.

En muchos casos, se desconoce cuál es la causa de la miocardiopatía. Esto ocurre a menudo cuando la enfermedad se manifiesta en niños.

La miocardiopatía puede afectar a personas de todas las edades, aunque determinados grupos de edad son más propensos a padecer ciertos tipos de miocardiopatía.

Enfoques de tratamiento

Algunos casos de miocardiopatía no presentan signos o síntomas y no precisan tratamiento. En otros casos, en cambio, la miocardiopatía se desarrolla rápidamente con síntomas graves y se presentan complicaciones importantes. En estos casos, se requiere tratamiento.

Los tratamientos incluyen cambios en el estilo de vida, medicamentos, cirugía, dispositivos implantados para corregir las arritmias y otros procedimientos no quirúrgicos. Estos tratamientos pueden controlar los síntomas, reducir las complicaciones e impedir que la enfermedad empeore.

Fuente: Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre, Institutos Nacionales de la Salud, Departamento de Salud y Servicios Sociales de los EE. UU.(el enlace se abre en una ventana nueva)