Tasya Lacy

Tasya Lacy

La empresaria e instructora de fitness con hula hoop, Tasya Lacy, pensaba que estaba en la mejor forma de su vida, hasta que sufrió un ataque cardíaco potencialmente fatal.

Tasya Lacy luchaba con lo que ella creía que era una distensión muscular cerca de su omóplato izquierdo. Dos semanas más tarde, no podía aliviar el dolor ni el agotamiento implacable, a pesar de tomar analgésicos. 

Dale, su marido, le recomendó tomar un descanso de su trabajo, ya que enseñaba varias clases con hula-hula a la semana. Se resistió, pero se comprometió a descansar después de dirigir un maratón inminente de básquetbol. El evento estaba lleno de principiantes, por lo que pensó que podría terminar temprano; sin embargo, algunos robustos participantes compitieron durante tres horas seguidas. 

A medida que el evento se acercaba al final, Lacy trató de demostrar algunos movimientos cuando, de repente, sintió un dolor en su pecho que se expandía por su brazo izquierdo. 

“Pensé que era otra distensión muscular, así que lo ignoré y dije 'Ya no puedo hacerlo, porque tengo 50 años', porque me daba vergüenza”, comentó la mujer que ahora tiene 54 años y vive en Columbus, Ohio.

Más tarde, Lacy fue al banquete de bodas de un amigo sintiéndose culpable por haberse perdido la ceremonia anterior. En menos de media hora, comenzó a sentir náuseas y regresó a casa rápidamente. 

Una vez que regresó a casa, Lacy luchó por sentirse cómoda y trató de llegar al dormitorio cuando de nuevo sintió un golpe repentino de dolor. Su marido la miró y le avisó que irían al hospital. 

“Lo último que recuerdo fue haber dicho 'No quiero ir al hospital', y, luego, desperté con tubos por todas partes”, comentó. 

Lucy estaba sufriendo un ataque cardíaco. Se sometió a un cateterismo, un procedimiento que los médicos utilizan para diagnosticar y tratar algunas afecciones cardíacas. Después del cateterismo de Lacy, los médicos colocaron tres stents para abrir una obstrucción del 99 por ciento en su arteria coronaria principal. 

Desde ese episodio en el 2016, Lacy ha centrado su vida en mantenerse saludable. También ha luchado por procesar lo que sucedió. Durante los meses siguientes, regresó al hospital varias veces, temerosa de sufrir otro ataque cardíaco. Se hundió en la depresión y subió de peso después de dejar de hacer ejercicio.

“Estaba enojada con el mundo”, dijo. “Pensé que estaba haciendo todo bien y, aun así, sufrí un ataque cardíaco”.

Pero con fe y el apoyo de su familia y amigos, Lacy se recuperó.

Todavía sufre de angina y sabe que corre el riesgo de sufrir un segundo ataque cardíaco, por lo que vigila atentamente los síntomas y solicita ayuda cuando algo está mal en lugar de ignorarlo. 

Los médicos no están seguros de la causa del ataque cardíaco de Lacy. No era consciente de ningún factor de riesgo y le dijeron que la forma de angioedema hereditario que le diagnosticaron a los 19 años no era el motivo. Debido a que Lacy no conocía a su padre, no sabía si tenía antecedentes familiares de cardiopatías. 

En el 2017, se comunicó con su American Heart Association local. Durante los últimos tres años, ha organizado una recaudación de fondos anual que anima a mujeres de todas las edades a encontrar una actividad física que las motive. 
   
“Sé que el hula-hula no es para todos, pero también sé que no me habría ejercitado si mi única opción hubiese sido una trotadora”, afirmó. 

Gracias al apoyo de su marido, Lacy finalmente regresó a enseñar clases de hula-hula para compartir su experiencia con sus estudiantes y animarlos a reconocer los síntomas y riesgos de un ataque cardíaco, y escuchar a sus cuerpos.

“El marido de mi amiga recibió la ayuda que necesitaba, porque le recordé cómo conocer y reconocer los síntomas del ataque cardíaco, y terminó sometiéndose a una revascularización quirúrgica triple”, comentó.

“Encontré mi propósito”.