Clase de Sobrevivientes Go Red for Women del 2026: Beth Opel
El conocimiento de Beth Opel sobre su historial familiar de enfermedades cardíacas ayudó a salvarle la vida. Durante un viaje por carretera con su hermana, empezó a sufrir un ataque al corazón. Tras reconocer sus síntomas, fueron al hospital más cercano donde Beth recibió un stent. Ahora, con 66 años, Beth prioriza la salud cardíaca y disfruta de la vida al máximo.
Beth Opel empezó a tener síntomas leves pero preocupantes tras un fin de semana divertido en Las Vegas en 2022.
"No fue la reacción típica de agarrarse el corazón en absoluto", dijo Beth, que tenía 62 años en ese momento. "Simplemente no podía ponerme cómoda".
La presión en el cuello, pecho y espalda empezó a intensificarse durante el viaje en carro de vuelta a Utah ese fin de semana. El recuerdo del historial de enfermedades cardíacas de su propia familia la hicieron que se tomara los síntomas en serio.
"Como mi madre y mi hermano habían sufrido un infarto, no quería arriesgarme para nada", dijo.
Beth y su hermana viajaron 50 millas hasta la sala de urgencias más cercana. Una vez adentro, la urgencia se detuvo.
"No me llevaron inmediatamente a hacer nada", dijo Beth. "Era domingo en Utah, y era un pueblo pequeño, así que no estaba mucha gente de personal. Simplemente revisaban las cosas poco a poco. Y pensaba yo, '¡Me está dando un infarto!'".
Tras aproximadamente una hora, las pruebas confirmaron que Beth tenía una obstrucción completa en la arteria descendente anterior izquierda. Necesitó cirugía y se le implantó un stent para mantener la arteria abierta.
La recuperación implicaba evaluar muchas áreas de su vida.
"Antes me sentía bastante invencible", dijo. "Ahora sé que no lo soy, así que me cuido mucho para evitar el estrés. Mi cirujano dijo: 'Las personas impacientes sufren infartos, pero también se recuperan pronto porque están dispuestas a hacer el esfuerzo'".
Beth empezó rehabilitación cardíaca tres veces por semana y formó lazos con los demás participantes, a pesar de ser más joven que muchos de ellos.
"Me mimaban mucho", dijo. "Encontramos maneras de animarnos mutuamente y recuperarnos juntos".
Beth estaba motivada para hacer otros cambios. Empezó a comer más saludablemente, a usar un dispositivo CPAP para mejorar la respiración durante el sueño y a priorizar su salud mental.
"Tengo que hacer cosas que me alimenten el alma", dijo. "No es sano correr, correr, acelerar, hacer, que es lo que he hecho gran parte de mi vida. De verdad intento no ser tan perfeccionista y encontrar consuelo en mi fe y en tocar el piano".
También aboga por los demás debido a las experiencias de su propia familia. Su madre sufrió un infarto y luego murió por insuficiencia renal. Su hermano tuvo un infarto meses antes que Beth. Y su padre lleva un marcapasos.
"La salud del corazón está en mi mente todo el tiempo", dijo. "Quiero que todos investiguen la historia de su familia, y no esperes en cuanto creas que pasa algo posiblemente relacionado con el corazón o incluso aunque solo sientas algo un poco extraño. Tómate en serio los síntomas".
Dijo que las mujeres en particular deben priorizar la salud cardíaca.
"No seas de las que dicen, 'Estoy bien'. Creo que como mujeres queremos aguantarnos. Sin duda tienes que escucharte el cuerpo y tomar las medidas necesarias para cuidarte porque eres importante para muchísima gente."
Ahora, con 66 años, Beth recuerda su recuperación con orgullo.
"Sufrir un infarto fue una bendición porque me enseñó lo que es importante", dijo. "Me enseñó que la forma de quererme a mí misma y a quienes amo es de permanecer con ellos. Ahora estoy comprometida a cuidarme y a difundir la palabra a todos para que se cuiden a sí mismos."
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