Claudia Mercado

Claudia Mercado_heart hands

 

Dos ataques cardíacos obligaron a Claudia Mercado a poner más atención a su salud y buscar maneras de controlar de mejor forma el estrés.

Mientras Claudia Mercado se preparaba para ir a dormir una noche del 2008, sintió presión y ardor en el pecho. Pensó que era indigestión y se tomó un antiácido. Pero no la alivió.

“Sentía como si tuviese una pila de ladrillos sobre el pecho”, comentó. “El hormigueo se propagó por mis brazos. Nunca pensé que podría ser un ataque cardíaco”. 

El día siguiente, compartió lo que le sucedió con un amigo, quien le insistió para que fuera al hospital inmediatamente. Allí se enteró de que había sufrido un ataque cardíaco. 

 “Empecé a gritar: ‘¡No puede ser!’”, declaró.

Mercado, que tenía 45 años, fue llevada en ambulancia a un centro cardíaco donde el cateterismo reveló un bloqueo que requería de tres stents. Mercado, acompañada por su marido y sus hijos, aprendió sobre los cambios que necesitaba realizar en su vida. Incluso cambios moderados en la dieta y el estilo de vida, tales como moverse más, alimentarse de forma inteligente y controlar la presión arterial, pueden reducir el riesgo cardiovascular en hasta un 80%.

Se le diagnosticó arterioesclerosis, o endurecimiento de las arterias, y se le recetaron medicamentos para la hipertensión arterial y el colesterol alto. Debido a que Mercado no recibía atención médica de forma regular antes de sufrir el ataque cardíaco, no sabía por cuánto tiempo había padecido estas afecciones sin recibir tratamiento. 

Mercado prestó especial atención a su presión arterial, un importante factor de riesgo de cardiopatía y accidente cerebrovascular, y consultó a su cardiólogo cada vez que algo no andaba bien. 

“He aprendido a escuchar a mi cuerpo”, comentó. 

Aunque se centró en bajar de peso antes del episodio, el ataque cardíaco la inspiró a priorizar los cambios en su dieta y aumentar la actividad física a fin de mantener un corazón sano. Eliminó los alimentos fritos e intentó comer más frutas, verduras y carnes magras. Modificó recetas familiares tradicionales. Para ello, reemplazó la carne picada de ternera por pavo y empezó a consumir cereales integrales como arroz integral y quínoa, en lugar de arroz blanco.

“Fue una nueva realidad para toda la familia”, comentó. “Aprendimos a comprar en el perímetro de la tienda de comestibles, no en los pasillos interiores donde se encuentran todos los alimentos dulces y procesados”.

Durante la Navidad del 2013, la familia se estaba preparando para abrir los regalos cuando Mercado comenzó a sentir dolor en el pecho nuevamente. 

“Intenté ignorar el dolor y pensar: 'No puede volver a ocurrirme', pero no podía ocultarlo y mi hijo insistió en que fuéramos al hospital”, comentó.

Fue un segundo ataque cardíaco. Esta vez, no se necesitaron stents, pero su médico le dijo que el estrés podría ser un factor de riesgo. 

Actualmente, Mercado participa en un grupo de arte semanal para aliviar el estrés. Comparte sus obras con amigos y familiares, y, recientemente, acordó realizar una creación para el consultorio de su cardiólogo. Mercado mantiene un contacto regular con su médico y toma medicamentos para reducir los riesgos de padecer otro episodio cardiovascular. Además, descubrió que sus antecedentes familiares de cardiopatías aumentaban sus riesgos.

“Me cuidaba con medicamentos y dieta, pero no era suficiente”, declaró. “Necesitaba controlar el estrés y permitir que mi cuerpo descansara”.