Maddie Price

Maddie Price

Cuando Maddie Price era una recién nacida, una anomalía cardíaca congénita le impedía recibir un flujo sanguíneo suficiente, por lo que tuvo que someterse a la primera de siete cirugías cardíacas a corazón abierto, incluidos dos trasplantes cardíacos. Ahora, a los 19 años de edad, Price afirma estar lista para retribuir mediante el fomento de la investigación médica sobre el corazón que, en su momento, posibilitó los avances que le salvaron la vida. 

Maddie Price, de diecinueve años, sueña con tener una carrera en la que recaude fondos para la investigación cardíaca, ya que sabe que los avances en la ciencia salvan vidas. La suya es una de ellas. 

“Toda mi vida me han dicho que estoy enferma, pero he tenido la suerte de compartir mi historia y demostrar a la gente que los problemas de salud no me van a impedir vivir mi vida”, afirmó. 

Poco después de que Price naciera, los médicos se dieron cuenta de que no estaba recibiendo suficiente flujo sanguíneo. Se sometió a una cirugía de corazón abierto para reemplazar su válvula aórtica y sus válvulas pulmonares. Su flujo sanguíneo mejoró, pero las complicaciones durante la cirugía tuvieron como consecuencia que pasara los siguientes 12 meses siendo alimentada mediante una sonda. Y más cirugías le esperaban.

A la edad de 3 años, Price, que vive cerca de Tampa, Florida, se sometió a una segunda cirugía programada de corazón abierto. Pero, unos días después, se formó tejido cicatricial alrededor de las arterias coronarias, lo que estrechó el flujo sanguíneo a su corazón y provocó varios ataques cardíacos. Era evidente que necesitaba un trasplante cardíaco, pero su cuerpo necesitaba tiempo para recuperarse. 

Price se inscribió en varios estudios pediátricos y se sometió a tratamientos emergentes que ayudaron a mantener su corazón funcionando durante casi dos años, antes de que se la incluyera en una lista para un trasplante a los 5 años de edad.  

Incluso en ese momento, los médicos no eran optimistas, porque el cuerpo de Price tenía una fuerte reacción de rechazo y afirmaban que sería un “camino difícil que requeriría tratamiento con medicamentos”.

Su primer corazón trasplantado duró una década. 

Sin embargo, a la edad de 15 años, Price estaba en un partido de béisbol cuando empezó a sentirse extrañamente mal. Luego, cuando salía de una cafetería un par de días más tarde, se sintió débil y le pidió a alguien que llamara al número de emergencias. Las pruebas que le realizaron en el hospital indicaron que era hora de un nuevo corazón. Lo consiguió tres meses más tarde. 

En todas sus complicaciones de salud, incluidas decenas de consultas médicas y hospitalizaciones, Price trabajó con sus profesores para mantenerse al día con su educación, lo que le permitió graduarse a tiempo. Su única limitación era la clase de gimnasia.

Las luchas cardíacas de Price han afectado su cuerpo. Ella toma cerca de 30 comprimidos cada día.

Actualmente, Price está estudiando comunicaciones con un plan para centrar su pasión en el trabajo de desarrollo y promoción, a fin de apoyar la investigación médica y generar consciencia en la comunidad. Price participa en eventos locales de la American Heart Association, incluida la Heart Walk anual, hizo pasantías en la Asociación y ha creado eventos en su escuela con el fin de recaudar fondos para la misión.  

“Todos conocemos a alguien que sufre alguna cardiopatía”, dijo. “Quiero asegurarme de que la gente entienda cómo identificar los riesgos y síntomas, y cómo mantener sus corazones sanos”.

Price afirma que está comprometida a retribuir.

“He podido ver cómo la investigación financiada por la AHA ha salvado vidas, incluida la mía”, indicó.