2024 Go Red for Women, Clase de Sobrevivientes: Kyra Smithlin


2024 Class of Survivors Kyra Smithlin

La siguiente es la historia de Kyra y no es una recomendación ni un diagnóstico. Las historias se editaron para resumirlas.

Una mamá de Washington, a quien la compresión torácica que le realizó su esposo la ayudó a mantenerse con vida tras un paro cardíaco súbito, busca que la gente aprenda RCP.

A Kyra Smithlin le gustaba acurrucarse con su hijo, Bryce, los sábados por la mañana. El pequeño de 9 años notó que ella parecía estar quedándose dormida en su cama cuando la sintió temblar y la escuchó jadear, y pensó que estaba convulsionando. Salió corriendo en busca de su papá, Tony, quien encontró a su esposa de 48 años sin respirar y con aspecto grisáceo.

Le pidió a su hijo que llamara al 911 y fue el niño quien sostuvo el teléfono en la oreja de su papá para que pudiera escuchar las instrucciones del operador telefónico del servicio de emergencias mientras le realizaba reanimación cardiopulmonar (RCP). Tony mantuvo el procedimiento durante ocho minutos aproximadamente hasta que los paramédicos llegaron y le administraron cuatro descargas al corazón de Kyra. La trasladaron rápidamente al hospital apenas consiguieron un débil latido cardíaco.

Kyra reaccionó en la sala de emergencias y todo pareció volver a la normalidad, pero luego los ojos le quedaron en blanco y colapsó en la cama. El equipo médico inició RCP y luego le administraron 40 descargas al corazón durante las siguientes ocho horas. Fundieron dos desfibriladores. Los médicos le dijeron a Tony que prepare a la familia para lo peor. Le dijo a su hijo que el panorama no mejoraba.

Bryce salió corriendo y saltó sobre la cama de su mamá, donde yacía en coma conectada a un respirador artificial. Estuvo a su lado toda la noche, hablándole, disculpándose por si había hecho algo mal, diciéndole que la amaba y rogándole que no muriera. Los enfermeros dijeron que los signos vitales de Kyra mejoraban cuando Bryce le hablaba.

Días más tarde, Kyra salió del coma y, mediante señas, le avisó a su esposo que quería escribir algo. Garabateó “Bryce es increíble” en un cuaderno.

Dos semanas y media más tarde, se había recuperado lo suficiente como para regresar a casa tras sobrevivir al paro cardíaco súbito. Los médicos le dijeron que probablemente nació con una miocardiopatía, o enfermedad del músculo cardíaco. Le implantaron un desfibrilador en el pecho para que aplicara descargas al corazón y recuperar el ritmo normal si fuera necesario.

Kyra tuvo otro paro cardíaco súbito unos seis meses después; se desvaneció en su casa en Puyallup, Washington, antes de que el desfibrilador que tenía implantado le aplicara descargas para resucitarla. Los médicos decidieron reemplazar el desfibrilador por un marcapasos.

“Es muy fuerte atravesar tantos sobresaltos emocionales como familia. Deriva en un gran estrés postraumático”, comentó Kyra, ahora con 58 años. “Regresaba a casa e intentaba dormirme a la noche mientras ellos se quedaban mirándome como preguntándose ¿Respira?”

Kyra cree que ir a terapia la ayudó a abordar mejor su episodio cardíaco.

“Tenía la sensación de que realmente cambia a una persona no solo a nivel mental, sino también físico”, afirmó. “Podría decirse que era otra persona. Pensaba de un modo totalmente distinto. Soy otra persona, pero soy igual de buena, si no mejor, que antes”.

Para quedarse con lo positivo de esa experiencia traumática que les tocó vivir en diciembre de 2012, la familia comparte su historia sobre la importancia de RCP. Kyra considera que al menos un integrante de cada familia debe familiarizarse con el procedimiento, ya que el 70% de los paros cardíacos que no ocurren en los hospitales ocurren en casa. Por eso es muy probable que si tienes que practicar RCP, sea a alguien que conoces.

“No puedo ni imaginar qué hubiera pasado si mi esposo no llegaba e iniciaba RCP”, dijo Kyra. “Él me dijo que no se imagina cómo se hubiera sentido si simplemente se quedaba ahí parado sin hacer nada’".

Kyra agradece poder seguir construyendo recuerdos con su familia, incluido el festejo de dos de las bodas recientes de sus hijos. La familia está más unida ahora que antes.

“Por más horrendo que haya sido lo que me sucedió, cambió para mejor mi vida y la vida de mi familia”, afirmó. “Somos muchísimo más unidos. Nos abrazamos bien fuerte. Siempre nos decimos que nos amamos. No doy por sentado ni un solo día”.

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