Persistencia del agujero oval (PAO)

Adaptación del artículo "Holes in the Heart" (Orificios en el corazón), de la revista Stroke Connection, enero/febrero del 2011

Un agujero en el corazón parece ser la definición misma de un "problema". Sin embargo, más de una cuarta parte de la población tiene uno, y en la mayoría de los casos no tiene efectos adversos para la salud. De hecho, la gran mayoría de las personas afectadas ni siquiera lo saben.

Existen dos tipos de "agujeros en el corazón". Uno se denomina defecto del tabique auricular (DTA) y el otro se denomina foramen oval permeable (FOP). Aunque ambos son orificios en la pared de tejido (tabique) entre las cámaras superiores izquierda y derecha del corazón (aurículas), sus causas son muy diferentes. Un DTA es una anomalía del tejido del tabique que se forma entre las aurículas y, como tal, se considera un defecto cardíaco congénito, algo con lo que se nace. En general, el orificio de un DTA es mayor que el de un FOP. Cuanto mayor sea el orificio, mayor serán las probabilidades de que haya síntomas.

Los FOP, por otro lado, solo se pueden producir después del nacimiento, cuando el foramen oval no se cierra. El foramen oval es un orificio en la pared situada entre las aurículas izquierda y derecha presente en todos los fetos humanos. Este orificio evita que la sangre se dirija hacia los pulmones del feto, que no son funcionales hasta que se exponen al aire tras el nacimiento. Cuando un recién nacido llega al mundo y realiza su primera respiración, el foramen oval se cierra, y a los pocos meses se encuentra completamente sellado en aproximadamente el 75% de las personas. Si permanece abierto, se denomina foramen oval permeable (permeable significa abierto). Para la gran mayoría de los millones de personas con un FOP, esto no supone ningún problema, aunque haya fugas de sangre desde la aurícula derecha hacia la izquierda. Los problemas pueden surgir si en dicha sangre hay un coágulo.

Una vista simplificada de un FOP

"En nuestras venas, se forman coágulos constantemente", afirmó el Dr. David Thaler, profesor asociado de Neurología de la School of Medicine (Facultad de Medicina) de la Tufts University (Universidad de Tufts) y director del Comprehensive Stroke Center (Centro Integral de Accidentes Cerebrovasculares) del Tufts Medical Center (Centro Médico Tufts) en Boston. "Son pequeños coágulos de tan solo unos pocos milímetros que viajan por todo el cuerpo hacia la vena cava, desde donde acceden a la cámara superior derecha del corazón". Desde allí son bombeados al ventrículo derecho, desde donde acceden a los pulmones. Estos diminutos coágulos (llamados individualmente trombos venosos) se filtran a través de los minúsculos capilares de los pulmones, después de lo cual la sangre recién oxigenada entra en la aurícula izquierda y, a continuación, en el ventrículo izquierdo. Desde el ventrículo izquierdo, la sangre se bombea hacia los kilómetros de vasos sanguíneos que proporcionan oxígeno y nutrientes a todas las células de nuestro cuerpo. "Nuestros pulmones normalmente filtran estos diminutos coágulos, pero un trombo de 2 mm en el cerebro puede causar verdaderos estragos", afirmó el Dr. Thaler.

Esto puede suceder si alguien tiene un FOP o un DTA. "En realidad, los FOP no provocan derrames cerebrales, pero ofrecen un portal a través del cual un trombo podría pasar del lado derecho al izquierdo del sistema circulatorio", señaló el Dr. Patrick O'Gara, profesor de Medicina de la Harvard Medical School (Facultad de Medicina de Harvard) y director ejecutivo del Shapiro Cardiovascular Center (Centro Cardiovascular Shapiro). Dependiendo de si el coágulo gira hacia la derecha o hacia la izquierda al salir del corazón, puede viajar hasta el cerebro y provocar un derrame cerebral o un AIT. Desde el punto de vista estadístico, las probabilidades de que esto ocurra son bajas, pero puede suceder.

¿Cómo lo puedes averiguar?

Descubrir si una persona tiene un FOP no es fácil, y es algo que no se suele investigar, a menos que el paciente presente síntomas, tales como migrañas graves, AIT o derrame cerebral. Aunque la prevalencia del FOP es de un 25% entre la población general, este porcentaje aumenta hasta aproximadamente el 40 y el 50% en pacientes que han sufrido un derrame cerebral de causa desconocida, lo que se conoce como derrame cerebral criptogénico. Esto ocurre especialmente en pacientes que han sufrido un derrame cerebral antes de los 55 años. En algunos casos, el FOP se combina con otra afección como, por ejemplo, la fibrilación auricular, lo que aumenta el riesgo de derrame cerebral.

El Dr. O'Gara sugiere que aquellas personas que han sobrevivido a un derrame cerebral sin una causa definitiva se reúnan con su neurólogo para tratar la posibilidad de un FOP. "Son muchas las causas de un derrame cerebral y el FOP solo representa un número muy reducido", afirmó el Dr. O'Gara. El FOP se diagnostica con un ecocardiograma. Un ecocardiograma, también llamado ecocardiografía, crea una imagen del corazón mediante ultrasonidos.

¿Qué se puede hacer?

"El mayor mito sobre el foramen oval permeable (FOP) es que debe cerrarse. La inmensa mayoría de ellos no requieren tratamiento", afirmó el Dr. O'Gara. "Si alguien tiene uno relacionado con síntomas, se puede tratar con aspirina o warfarina, o se puede cerrar a través de un catéter, según las circunstancias".

Por supuesto, los fármacos no cierran el agujero, "el objetivo del tratamiento con fármacos es prevenir la formación de coágulos en primer lugar", afirmó el Dr. Thaler. Nada lo cierra, excepto la cirugía cardíaca abierta o un dispositivo de cierre que se coloca mediante un catéter que se introduce desde la ingle a través de las venas hasta el corazón. Hasta hace poco, no se disponía de dispositivos de cierre tipo catéter aprobados diseñados para los FOP. La FDA ha aprobado un dispositivo para pacientes que hayan sufrido un derrame cerebral cuya causa se crea que haya sido un FOP, lo que reduce el riesgo de otro derrame cerebral.