Anticoagulantes (medicamentos que diluyen la sangre) y defectos cardíacos congénitos

Muchas personas con defectos cardíacos congénitos necesitan tomar anticoagulantes (*medicamentos que diluyen la sangre). Las razones habituales para este tipo de tratamiento incluyen reemplazos de válvulas cardíacas, trastornos del ritmo cardíaco o cirugías previas complicadas, como el procedimiento de Fontan. Los medicamentos anticoagulantes retardan la coagulación de la sangre, lo que previene complicaciones, como la formación de coágulos en las válvulas artificiales, la obstrucción de las válvulas y el desplazamiento de coágulos de sangre hasta el cerebro, lo que puede provocar un derrame cerebral.

Normalmente, los anticoagulantes se administran por vía oral. En algunos casos, se administran a través de una vena (vía intravenosa) o mediante una inyección justo debajo de la piel (vía subcutánea).

Una complicación derivada de tomar estos medicamentos pueden ser las hemorragias. Informe a su médico si comienzan a surgir hematomas con facilidad o si observa hemorragias poco habituales en cualquier lugar, incluidas las encías o la nariz.

Medicamentos orales

Este incluye, principalmente, aspirina o clopidogrel (Plavix) y warfarina (Coumadin). Estos medicamentos disminuyen la tendencia a la coagulación, ya que interfieren con las plaquetas o bloquean la producción de las sustancias coagulantes del organismo. Su cardiólogo decidirá cuál es el adecuado para usted.

La aspirina tiende a causar menos complicaciones hemorrágicas que el clopidogrel o la warfarina, pero es posible que no bloquee la coagulación lo suficiente. También puede producir molestias estomacales.

El clopidogrel no requiere la realización de análisis de sangre habituales, pero afecta la función plaquetaria y la duración de las hemorragias por hasta 7-10 días. Es posible que deba evitar cualquier intervención quirúrgica o trabajo dental electivo mientras tome aspirina o clopidogrel debido a los riesgos de hemorragia.

La warfarina aumenta el riesgo de hemorragias graves, incluso con la dosis recomendada. Mientras tome warfarina, es necesario un control cuidadoso y regular del nivel de anticoagulante a través de análisis.

Si toma warfarina, es posible que deba limitar algunas actividades físicas para reducir la probabilidad de sufrir daños, especialmente un traumatismo craneoencefálico.

El uso de la warfarina durante el embarazo también puede causar malformaciones en el feto, por lo que debe hablar con su médico sobre los riesgos de los anticoagulantes antes de quedar embarazada.

Medicamentos por vía intravenosa

La heparina intravenosa diluye la sangre rápidamente. Cuando deja de administrarse, el efecto también desaparece rápidamente. Los anticoagulantes orales tienen una acción más prolongada, por lo que si requiere una cirugía electiva (incluida la cirugía dental), es posible que esta medicación se deba suspender y que se le comience a administrar en el hospital, antes de la cirugía, heparina por vía intravenosa o subcutánea, que tiene una duración de acción más corta, lo que a menudo se conoce como “terapia puente”. El médico decidirá si la terapia puente es necesaria en función de su cardiopatía.

Medicamentos por vía subcutánea

Existen dos medicamentos anticoagulantes: heparina y heparina de bajo peso molecular (Lovenox). Ambos se pueden inyectar justo debajo de la piel (vía subcutánea). A veces, esto se realiza si la administración del medicamento es necesaria durante un período de tiempo más prolongado (por ejemplo, durante el embarazo) y elimina la necesidad de una vía intravenosa a largo plazo. El cardiólogo determinará qué tipo de anticoagulante es el mejor para usted.

Supervisión de la medicación

Si está tomando warfarina, el médico controlará regularmente su nivel de coagulación sanguínea para asegurarse de que la dosis sea la correcta. Un valor llamado IIN (índice internacional normalizado) comprueba la velocidad a la que se coagula su sangre. La dosis de warfarina se ajustará con cuidado para mantener un IIN apropiado según su cardiopatía. Debe tomar la medicación exactamente como se le ha indicado. También debe realizarse análisis de sangre periódicamente según lo solicite el médico. Si necesita heparina o heparina de bajo peso molecular, también será necesario realizar un análisis de sangre para comprobar qué dosis es la correcta.

Interacciones de la medicación y la dieta con la warfarina

Muchos medicamentos de venta con y sin receta pueden interactuar con la warfarina y cambiar su IIN, lo que puede ser peligroso. Entre estos medicamentos, se incluyen la mayoría de los antibióticos, varios analgésicos (por ejemplo, antiinflamatorios no esteroideos) y medicamentos para el reflujo de ácido, como la cimetidina (Tagamet).

Si está tomando warfarina y comienza a tomar un nuevo medicamento con o sin receta, consulte con su médico. Es importante determinar si esto puede afectar al IIN y si necesita análisis de sangre más frecuentes.

En general, evite tomar aspirina cuando esté recibiendo tratamiento con warfarina. Si tiene una válvula cardíaca mecánica, se le puede agregar una dosis baja de aspirina a la warfarina para ayudar a prevenir la formación de coágulos. Hable de esto con su cardiólogo.

Ciertos alimentos también interfieren en la forma en la que su organismo procesa la warfarina. El cardiólogo le comentará qué alimentos debe evitar o comer habitualmente mientras dure el tratamiento con warfarina. Si está tomando warfarina, pregunte siempre a su médico acerca de su dieta y antes de tomar cualquier otro medicamento, incluidas vitaminas y preparaciones con hierbas. Obtener más información sobre la warfarina.

Anticoagulación en el embarazo

Las mujeres que necesitan anticoagulantes y quedan embarazadas deben tomar precauciones especiales. La warfarina supone un riesgo importante para el feto, especialmente durante el primer trimestre. A muchas mujeres que toman warfarina se les cambia el tratamiento a heparina durante las primeras semanas de embarazo. Algunas pueden continuar con heparina durante el embarazo y el parto. Otras pueden tomar warfarina a mitad del embarazo y, luego, volver a tomar heparina para el parto.

Es fundamental que hable con el cardiólogo y el obstetra sobre su tratamiento con anticoagulantes durante el embarazo. El tratamiento debe ser personalizado para cada mujer.


(*Algunos medicamentos se denominan habitualmente anticoagulantes porque pueden ayudar a reducir la formación de coágulos de sangre. Existen tres tipos principales de anticoagulantes que los pacientes suelen tomar: anticoagulantes como warfarina o heparina, antiagregantes plaquetarios como la aspirina y fibrinolíticos como el activador tisular del plasminógeno (tPA). Cada tipo de medicamento tiene una función específica para impedir la formación de coágulos de sangre o de obstrucción de vasos sanguíneos, ataque al corazón o derrame cerebral).