Los 10 mitos más importantes sobre las enfermedades cardiovasculares

¿Cuánto sabe realmente sobre la salud de su corazón? Es fácil dejarse engañar por ideas equivocadas. Al fin y al cabo, las cardiopatías solo afectan a su vecino de edad avanzada o a su tío al que le encantan los fritos, ¿verdad? ¿O sabe que en realidad las cardiopatías pueden afectar a personas de cualquier edad, incluso a quienes comen bien?

Confiar en suposiciones falsas puede ser peligroso para el corazón. Las enfermedades cardiovasculares matan más estadounidenses al año que cualquier otra enfermedad. Pero puede aumentar sus conocimientos sobre el corazón si separa la realidad de la ficción. Dejemos las cosas claras sobre algunos mitos habituales.

  1. “Soy demasiado joven para preocuparme por las cardiopatías”. Su estilo de vida actual afecta al riesgo que tiene de sufrir enfermedades cardiovasculares más adelante en su vida. Ya durante la infancia y la adolescencia, la placa puede comenzar a acumularse en las arterias y, posteriormente, provocar que se obstruyan. Uno de cada tres estadounidenses sufre enfermedades cardiovasculares, pero no todos son ciudadanos de edad avanzada. Incluso las personas jóvenes y de mediana edad pueden desarrollar problemas cardíacos, especialmente ahora que la obesidad, la diabetes de tipo 2 y otros factores de riesgo son cada vez más habituales a edades más tempranas.

  2. “Sabría si tengo hipertensión arterial porque se presentarían signos de alarma”. A la hipertensión arterial se le denomina el “asesino silencioso”, porque normalmente uno no sabe si la tiene. Puede que nunca experimente síntomas, así que no espere a que su cuerpo lo avise que hay un problema. La forma de saber si tiene hipertensión arterial es mediante la comprobación de sus valores con un sencillo análisis de presión arterial. Es fundamental tratar de forma temprana la hipertensión arterial, porque, si no se trata, puede provocar un ataque al corazón, un derrame cerebral, un daño renal y otros problemas graves de salud. Descubra cómo se diagnostica la hipertensión arterial.

  3. “Sabré cuándo tengo un ataque cardíaco, porque tendré dolor torácico”. No necesariamente. Aunque es habitual tener dolor torácico o molestias, un ataque cardíaco puede provocar síntomas sutiles. Entre ellos, se incluyen los siguientes: respiración entrecortada, náuseas, sensación de mareo y dolor o molestia en uno o ambos brazos, la mandíbula, el cuello o la espalda. Aunque no esté seguro de si se trata de un ataque cardíaco, llame al número de emergencias. Descubra hoy mismo si tiene riesgos de sufrir un ataque cardíaco.

  4. “La diabetes no será un peligro para mi corazón mientras me tome la medicación”. El tratamiento de la diabetes puede ayudarlo a reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares o a retrasar su desarrollo. Pero incluso cuando los niveles de glucemia están bajo control, sigue teniendo un mayor riesgo de padecer cardiopatías y derrames cerebrales. Esto se debe a que los factores de riesgo que contribuyen a la diabetes también aumentan la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Entre estos factores de riesgo que se solapan, se incluyen la hipertensión arterial, el sobrepeso y la obesidad, la inactividad física y el tabaquismo.

  5. “Las cardiopatías son frecuentes en mi familia, así que no puedo hacer nada al respecto”. Aunque las personas con antecedentes familiares de cardiopatía presentan un mayor riesgo, pueden tomar medidas para reducir drásticamente este riesgo. Cree un plan de acción para mantener su corazón sano llevando a cabo estas tareas: realizar actividad física; controlar el colesterol; comer mejor; controlar la presión arterial; mantener un peso saludable; controlar la glucemia y dejar de fumar.

  6. “No tengo que hacerme pruebas de colesterol hasta que llegue a la mediana edad”. La American Heart Association recomienda que comience a hacerse pruebas de colesterol cada 5 años a partir de los 20 años. Si su familia tiene antecedentes de cardiopatía, es buena idea empezar a realizarse pruebas de colesterol incluso antes. Los niños de estas familias pueden tener niveles elevados de colesterol, lo que aumenta su riesgo de desarrollar cardiopatías cuando sean adultos. Puede ayudarse a usted mismo y a su familia manteniendo una dieta saludable y haciendo ejercicio habitualmente.

  7. “La insuficiencia cardíaca significa que el corazón deja de latir”. El corazón deja de latir de repente durante un paro cardíaco, no durante una insuficiencia cardíaca. Cuando sufre una insuficiencia cardíaca, el corazón sigue funcionando, pero no bombea sangre tan bien como debería. Puede provocar respiración entrecortada, hinchazón en los pies y tobillos o tos y sibilancias persistentes. Durante un paro cardíaco, la persona pierde el conocimiento y se detiene la respiración normal.

  8. “El dolor que tengo en las piernas debe ser un signo de envejecimiento. Estoy seguro de que no tiene nada que ver con el corazón”. Si siente dolor de piernas en los músculos podría ser un signo de una afección llamada enfermedad arterial periférica. La enfermedad arterial periférica se genera debido al bloqueo de las arterias de las piernas producto de la acumulación de placa. El riesgo de sufrir un ataque al corazón o un derrame cerebral aumenta para las personas que sufren esta enfermedad.

  9. “Mi corazón está latiendo muy rápido. Seguro que estoy sufriendo un ataque al corazón”. Es normal que se produzcan algunas variaciones en la frecuencia cardíaca. Su frecuencia cardíaca aumenta durante el ejercicio o cuando se entusiasma, y disminuye cuando está durmiendo. La mayoría de las veces no debe preocuparse por un cambio en el latido cardíaco. Pero, a veces, puede ser un signo de arritmia, un latido cardíaco anormal o irregular. La mayoría de las arritmias son inofensivas, pero algunas pueden durar lo suficiente como para influir en el funcionamiento del corazón y requerir tratamiento.

  10. “Debo evitar hacer ejercicio después de haber sufrido un ataque al corazón”. ¡No! Tan pronto como sea posible, póngase en movimiento con un plan aprobado para usted. Se ha demostrado en investigaciones que las personas que han sufrido un ataque al corazón que se mantienen físicamente activas y realizan otros cambios cardiosaludables viven más tiempo que quienes no lo hacen. Las personas con enfermedades crónicas suelen encontrar beneficiosa y segura la actividad de intensidad moderada. La American Heart Association recomienda realizar al menos dos horas y media de actividad física de intensidad moderada cada semana para mantener una buena salud cardiovascular general. Para encontrar la ayuda que necesita, participe en un programa de rehabilitación cardíaca, pero consulte primero a su profesional de la salud para obtener asesoramiento sobre el desarrollo de un plan de actividad física adaptado a sus necesidades.