Jenny Petz

Jenny Petz

Jenny Petz nunca prestó atención a su salud cardíaca ni supo que tenía colesterol alto hasta que sufrió un episodio cardíaco. Hoy en día, anima a las mujeres a que conozcan sus niveles de colesterol y realicen cambios en su estilo de vida para cuidar su corazón. 

Jenny Petz pensó que estaba sana. Mantenía un peso saludable, se ejercitaba regularmente, no fumaba y tenía una dieta saludable. 

Sin embargo, el 3 de enero del 2008, descubrió que tenía colesterol alto hereditario cuando una disección espontánea de la arteria coronaria, o SCAD, provocó un episodio cardíaco. 

Mientras se encontraba en el hogar amamantando a su hijo de 8 días, la garganta de Petz se cerraba y sintió un escalofrío de pies a cabeza. Comenzó a sentir un hormigueo en su brazo izquierdo y, luego, se le adormeció. 

Luchando para ponerse de pie y ponerse sus zapatos, llamó a su mamá. Luego se desmayó. 

Su madre llamo al número de emergencias. Petz perdía el conocimiento de manera intermitente mientras el personal del servicio de emergencias la subía a la ambulancia. 

“Pensé que me estaba muriendo”, afirmó. 

Un ECG realizado en el hospital indicó que Petz, de 32 años de edad en ese momento, sufrió un ataque cardíaco. Recibió tres stents para reabrir su arteria coronaria. Petz sufrió una disección espontánea de la arteria coronaria, que ocurre cuando una de las tres capas de la pared arterial se rasga y acumula sangre, lo que causa una protuberancia que estrecha o bloquea la arteria.  

Los médicos también encontraron una obstrucción del 98 por ciento debido al colesterol alto.  

A Petz le recetaron medicamentos y pasó los dos años siguientes tratando de regular su colesterol a través de la dieta y el ejercicio. Consultó con especialistas, trató de convertirse en vegetariana e incluso pesó su comida para controlar las porciones. 

“Estaba asustada, llena de ansiedad y lo probé todo, pero no hizo ninguna diferencia”, dijo. “Hago lo que puedo para que mi cuerpo esté tan sano como sea posible, pero siempre voy a tomar medicamentos”.

Los médicos le dijeron a Petz que no estaban seguros de lo que provocó la SCAD, ya que normalmente no se asocia con el colesterol alto. A menudo, los pacientes que han sufrido SCAD son mujeres sanas con pocos o ningún factor de riesgo de cardiopatía. Sugirieron que su obstrucción puede haber ejercido presión en su corazón y arterias durante el embarazo. El 30 por ciento de las pacientes con SCAD ha tenido un hijo recientemente. 

Antes de que su hijo naciera, Petz recuerda haber estado inusualmente cansada y con respiración entrecortada (signos de alarma de ataque cardíaco), pero había considerado que se debía al embarazo.

Recordando el pasado, Petz se dio cuenta de que podría haber tenido colesterol alto sin tratar durante años. En una feria de salud, cuando tenía 13 años, le habían informado a su familia que presentaba niveles elevados de colesterol, pero no hicieron un seguimiento para realizar pruebas adicionales. 

“Siempre me sentía en forma, pero me di cuenta de que eso no significaba que mi salud cardíaca estuviese bien”, dijo. “Lo más importante que aprendí fue que el ejercicio no es solo para lucir bien, sino para fortalecer el corazón”.

Su experiencia hizo que Petz reexaminara sus riesgos de sufrir cardiopatías y formulara preguntas sobre los antecedentes familiares. 

Descubrió que a su abuela materna se le diagnosticó colesterol alto cuando era joven. Hace cinco años, el padre de Petz finalmente se sometió a exámenes médicos y se enteró de que también sufría de colesterol alto. 

Si bien Petz, que ahora tiene 45 años y vive cerca de Omaha, Nebraska, todavía está buscando respuestas sobre la SCAD, aboga por la generación de una mayor consciencia y anima a otros a conocer sus niveles y comprender su riesgo. 

“Los ataques cardíacos pueden sucederle a cualquiera”, explicó. “Ha cambiado muchas percepciones de lo que significa estar saludable”.