Cardiopatías asociadas a la demencia en las mujeres

mujer molesta con la cabeza entre las manos

Las mujeres mayores con antecedentes de cardiopatías y problemas relacionados con el corazón tenían más probabilidades de desarrollar demencia, así como de sufrir problemas de memoria y pensamiento, que aquellas sin cardiopatías, según el estudio “Cardiovascular Disease and Cognitive Decline in Postmenopausal Women” publicado en la revista de la American Heart Association el 18 de diciembre del 2013.

“Nuestro estudio proporciona nuevas pruebas a gran escala, incluidos muchos tipos distintos de cardiopatías con especial atención en mujeres posmenopáusicas”, afirma el autor principal Dr. Bernhard Haring, que radica en el Comprehensive Heart Failure Center en la Universidad de Würzburg en Alemania.

Las mujeres que sobrevivieron a ataques al corazón tienen el doble de probabilidades de sufrir deterioros en la memoria y la capacidad cognitiva

Los investigadores observaron que las mujeres que ya sufrieron un ataque al corazón, en concreto, tenían el doble de probabilidades de experimentar deterioros en sus habilidades de pensamiento y memoria.

Haring y sus colegas utilizaron los datos de un estudio a largo plazo de más de 6000 mujeres de 65 a 79 años.

Los investigadores preguntaron a las mujeres si alguna vez fueron diagnosticadas con problemas cardíacos. También las sometieron a una prueba de función cerebral al inicio del estudio y, después, una vez al año.

Ninguna de las mujeres tenía problemas de pensamiento ni memoria al principio. Cerca de 900 indicaron que tenían una cardiopatía.

Aproximadamente ocho años más tarde, más de 400 mujeres mostraron signos de deterioro cognitivo o demencia. Las mujeres que afirmaron que sufrieron una cardiopatía tenían un 29% más de probabilidad de tener problemas cognitivos que aquellas sin cardiopatías.

Los investigadores indicaron a la revista de la American Heart Association que las mujeres que sufrieron un ataque al corazón presentaban el mayor riesgo de desarrollar problemas de pensamiento y memoria.

Aquellas con antecedentes de cirugía de bypass o enfermedad vascular periférica, un endurecimiento de las arterias que transportan la sangre a las piernas y los pies, también tuvieron un mayor riesgo, afirmó Haring.

Sin embargo, ni el ritmo cardíaco anormal ni la insuficiencia cardíaca se vincularon a un deterioro de la función cerebral.

La hipertensión arterial y la diabetes también están vinculadas a un mayor deterioro cognitivo

Independientemente de si la mujer tenía una cardiopatía, aquellas con hipertensión arterial y diabetes presentaron un mayor riesgo de deterioro cognitivo. Sin embargo, no se observó ningún vínculo con la obesidad.

El nuevo estudio es importante debido a la gran cantidad de mujeres que participan, afirmó Dr. Richard O'Brien. Es presidente del Departamento de Neurología del Johns Hopkins Bayview Medical Center en Baltimore, Maryland, y no participó en la investigación.

Comprender la conexión entre la cardiopatía y la demencia es importante, ya que la enfermedad cardíaca es reversible, pero la enfermedad de Alzheimer no lo es, afirmó O'Brien.

“Dado que el número de personas que padecen demencia está aumentando en los países desarrollados, es importante y necesario investigar, en primer lugar, las razones por las que ocurre esto e identificar a los pacientes especialmente vulnerables y, en segundo lugar, encontrar medidas para prevenir y tratar a las personas afectadas”, afirmó Haring.

El envejecimiento del sistema circulatorio podría dar lugar a un agravamiento de la función cerebral en muchos aspectos, afirmó. La acumulación gradual de placa en venas y arterias o la inflamación pueden intervenir en el proceso, así como la muerte de pequeños fragmentos de tejido en el cerebro con el paso del tiempo debido a la falta de aporte sanguíneo.

“La cardiopatía es mucho más que tener las arterias bloqueadas, también es un proceso inflamatorio, y afecta la renovación de las células endoteliales cerebrales, la producción de líquido cefalorraquídeo (que elimina las cosas malas en el cerebro) y muchas otras cosas”, señaló O'Brien a Reuters Health en un correo electrónico. “¿Cuál es el más importante? Nadie lo sabe”.

El 35% de las personas mayores de 80 años sufren demencia, señaló.

Las mujeres con cualquier tipo de cardiopatía deben consultar a un médico de forma regular, afirmó Haring.

“Los factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión y, sobre todo, la diabetes, se deben tratar correctamente, ya que pueden proporcionar un vínculo entre la cardiopatía y el agravamiento de la función cognitiva con el paso del tiempo”, afirmó. Haring.