Laura Pugh

Al despertar como “una persona nueva” tras un derrame cerebral devastador, esta mujer de Seattle se marcó el ambicioso objetivo de una media maratón como rehabilitación.

Laura Pugh se encontraba sometida a un estrés enorme. La energética representante de ventas del área de la bahía de San Francisco trabajaba muchas horas y se recuperaba del trauma de un robo en su domicilio.

Pugh se despertó tres días antes de la Navidad del 2013 verificando mentalmente las tareas que debía hacer antes de un vuelo a Colorado para unirse a la familia durante las fiestas. Sin embargo, cuando iba a apagar la alarma, sintió un hormigueo en el brazo derecho y no pudo abrir ni cerrar la mano. Cuando intentó ponerse en pie, se desplomó. Y el reflejo en el espejo del cuarto de baño le mostró flacidez facial en el lado derecho de la cara. Intentó subir ambos brazos y vio que el lado derecho se descolgaba.

Entró en pánico y se tambaleó hasta la cama para buscar en Google los síntomas de ACV.

“Tenía todos los síntomas, excepto arrastrar las palabras”, comentó. “Era una persona distinta al despertar”.

En caso de derrame cerebral es esencial recibir tratamiento inmediato, pero en lugar de llamar al número de emergencias, Pugh llamó a su madre, que vivía a 90 minutos de distancia. La cara de su madre cuando llegó confirmó que la situación era grave.

“En ese momento me asusté de verdad, porque mi madre siempre mantiene la calma”, comentó.

Las dos mujeres se dirigieron al hospital, donde las pruebas demostraron que Pugh, de 38 años, había sufrido un derrame cerebral isquémico; una noticia devastadora para Pugh.

El derrame cerebral es la quinta causa de muerte y la principal causa de discapacidad grave a largo plazo. Las mujeres presentan un mayor riesgo de derrame cerebral a lo largo de su vida que los varones; el número de derrames cerebrales en mujeres supera en aproximadamente en 55 000 casos las cifras de los varones.

Los médicos informaron a Pugh que la hipertensión arterial relacionada con el estrés, tratada cuatro años antes, podría haber desencadenado el derrame cerebral. La hipertensión arterial es la segunda causa de fallecimiento por derrame cerebral y cardiopatía prevenibles, después del tabaquismo. Alrededor de 50 millones de mujeres de EE. UU. sufren hipertensión arterial; cinco millones de ellas son hispanas.

Tras el alta, dos días después del derrame cerebral, Pugh no podía caminar más de unos pocos pasos por si misma ni utilizar su mano dominante, la derecha. Estaba decidida a recuperarse, especialmente después de que un médico le dijera que “tendría suerte de alcanzar el 65% de su forma física anterior”.

“Y yo solo pensaba: ‘No sabe de lo que soy capaz’”, comentó Pugh.

Antes de su derrame cerebral, Pugh había ganado una lotería para participar en la Media Maratón Femenina de Nike en Washington D. C., programada para esa primavera. Ahora, su principal objetivo era conseguir que su cuerpo se fortaleciera lo suficiente como para terminar la media maratón.

Pugh comenzó a desarrollar resistencia caminando en casa y practicando con DVD de ejercicios. A pesar de varias semanas de entrenamiento, tardaba dos horas en caminar distancias que solía recorrer dentro de 15 minutos, pero sus progresos la impulsaron a incrementar los periodos de ejercicio.

Después de un mes, volvió a trabajar a tiempo parcial y utilizó una cinta de andar en su oficina para continuar fortaleciéndose; añadía distancia adicional siempre que podía y utilizaba las escaleras en lugar del ascensor.

También se unió a grupos de sobrevivientes en las redes sociales y a través de la American Heart Association, y buscó foros que la ayudaran a mantener la perspectiva.

“Aunque me dolía el cuerpo y acababa exhausta, me recordaba a mí misma que estaba más fuerte que el día anterior y que estaba viva”, comentó.

El 27 de abril del 2014, tan solo cuatro meses después de su derrame cerebral, Pugh alcanzó su objetivo y terminó la media maratón. Al año siguiente, completó una maratón completa en París, Francia, que dedicó a los sobrevivientes de derrame cerebral; además, utilizó las redes sociales para realizar un seguimiento de su entrenamiento y la carrera.

En la actualidad está casi completamente recuperada del derrame cerebral. Se ha convertido en una firme defensora del reconocimiento de los signos del derrame cerebral y el uso del número de emergencias si existe la sospecha de un posible derrame cerebral.

Con 43 años, Pugh y su marido viven ahora en Seattle y tienen dos perros que han ayudado a Pugh a tratar la ansiedad provocada por el derrame cerebral y a mantenerse activa.

“Siempre tuve mucha energía, pero tengo que recordarme que necesito tomarme las cosas con calma”, comentó. “Nunca sabes qué va a pasar mañana, de modo que es importante poner tu salud en primer lugar”.