Sofía Montoya

Nacida con el corazón en el lado contrario del cuerpo, la estudiante universitaria de Colorado superó sus problemas de salud y ha dado prioridad a llevar una vida saludable.

Una ecografía antes de su nacimiento reveló que Sofía Montoya iba a sufrir importantes problemas de salud (por ejemplo, su corazón estaba en el lado contrario del cuerpo). Después de varias intervenciones, desde cirugía cardíaca abierta a los 5 meses hasta un marcapasos a los 7 años de edad, Montoya desea inspirar valor en otras personas que deben afrontar problemas de salud.

Los problemas detectados en una ecografía fueron tan graves que los médicos advirtieron a los padres de Sofía Montoya que su hija podría necesitar un sistema de circulación extracorporal para sobrevivir al nacimiento.

Montoya nació el 15 de febrero de 1999 y fue capaz de respirar sin ayuda, pero se necesitaron varias intervenciones quirúrgicas y varios meses de cuidados intensivos neonatales hasta que se recuperó lo suficiente como para salir del hospital.

A Montoya, de Englewood, Colorado, se le diagnosticó síndrome de Holt-Oram, un trastorno genético que afecta al corazón y las extremidades. Solo le quedaron cuatro dedos en la mano derecha.

El corazón de Montoya, que estaba en el lado contrario de su cuerpo, tenía además un gran orificio que era necesario cerrar. El orificio y el hecho de que solo uno de sus pulmones se desarrolló completamente significaban que también necesitaba oxígeno adicional. Además, sufrió un problema mucho más urgente: con un solo día de edad fue necesario operarla para reconectarle el estómago y los intestinos.

A los 3 meses desarrolló una infección tras una aspiración en los pulmones, y debió permanecer en la incubadora un mes hasta su recuperación. Después necesitó una sonda de alimentación hasta los 4 años.

Montoya se sometió a una intervención quirúrgica para reparar el orificio de su corazón a los 5 meses y finalmente pudo regresar a casa a los 6 meses.

A los 7 años de edad, el tejido cicatricial de la cirugía anterior ralentizó su latido cardíaco, por lo que fue necesario implantarle un marcapasos y, a los 14 años, sustituir la batería mediante cirugía.

A pesar de sus problemas de salud, Montoya afirma que se esfuerza por mantenerse saludable y llevar una vida “normal”. De joven, jugaba fútbol utilizando una protección cardíaca tras la implantación de un marcapasos, además de participar en la banda de música como percusionista.

“Aunque siempre he vivido con respiración entrecortada, he podido arreglármelas”, comentó.

Montoya, que en la actualidad tiene 19 años y estudia en la University of Colorado (Universidad de Colorado) en Boulder, afirma que lleva una vida universitaria típica y tiene la esperanza de inspirar a otras personas que tengan que afrontar problemas de salud. Va al campus en bicicleta desde su apartamento y va caminando a las clases. Acude anualmente a la consulta del cardiólogo y se someterá a una intervención quirúrgica para sustituir la batería del marcapasos dentro de unos años, pero no necesita medicamentos.

“No importa lo que te depare la vida, nunca te rindas”, afirma. “Busca una forma de adaptarte y sigue adelante”.

1 de cada 3 mujeres viven con enfermedades cardiovasculares; Montoya es una de ellas. Entre las mujeres de más de 20 años, aproximadamente un tercio de las mujeres hispanas padecen enfermedades cardiovasculares.

El movimiento Go Red For Women de la American Heart Association ha estado a la vanguardia de la recaudación de fondos para apoyar avances científicos y tecnológicos que salvarán vidas.

Montoya participó recientemente en un evento STEM Goes Red cuyo objetivo era ayudar a las mujeres jóvenes a explorar temas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas fuera de las aulas, además de aprender a asumir la responsabilidad sobre su salud y bienestar a través de Go Red For Women. Espera que su historia destaque la importancia de la financiación de investigaciones.

“El año pasado pude hablar con un grupo de alumnas de educación secundaria de la Metropolitan State University (Universidad Estatal Metropolitana) de Denver”, comentó. “Fue una oportunidad increíble para poder hablar sobre la importancia de la tecnología en los avances médicos. La batería de mi primer marcapasos duró siete años. Me implantaron uno nuevo a los 13 años. Este avance ha tenido una enorme importancia en mi estilo de vida. Es muy importante que STEM se incorpore a las actividades cotidianas escolares, ya que realmente puede cambiar vidas”.

Le gusta especialmente compartir su historia con los niños que recaudan fondos para la salud cardíaca en el colegio, una actividad en la que participó de niña sin darse cuenta de que había apoyado investigaciones que la beneficiarían en la edad adulta.

“Muchos de los niños me hablaron sobre familiares que se habían sometido a cirugía cardíaca, y fue genial ver cómo comprendían la forma en que el dinero recaudado iba a ayudar a otras personas”, comentó.

Montoya sigue aprendiendo acerca de qué ocurrirá con su corazón a medida que avance hacia la edad adulta. También se asegura de descansar lo suficiente, mantener una dieta saludable y evitar refrescos y otros alimentos azucarados.

Cada año, 40 000 estadounidenses fallecen debido a problemas cardíacos causados por consumir demasiadas bebidas azucaradas; además, el consumo de una o varias bebidas azucaradas al día aumenta en un 17% el riesgo de cardiopatías en las mujeres.

“Al asegurarme de comer bien y hacer ejercicio, me demuestro a mí misma que puedo cuidar de mi corazón, independientemente de su estado y las circunstancias”, comentó. “Todo lo ocurrido hizo que me diera cuenta de que estoy aquí porque he luchado; por ello, necesito protegerme a cualquier costo”.