2024 Go Red for Women, Clase de Sobrevivientes: Yanela Vickers

2024 Class of Survivors Yanela Vickers

La siguiente es la historia de Yanela y no es una recomendación ni un diagnóstico. Las historias se editaron para resumirlas.

Tras superar la pérdida y la insuficiencia cardíaca durante el embarazo, la experiencia de Yanela Vickers le enseñó a comprender cómo ella y su familia pueden sufrir una insuficiencia cardíaca. Le apasiona alentar a otras mujeres y niños a conocerse el cuerpo, aprender a expresarse y defender y priorizar la propia salud.

Yanela Vickers estaba embarazada de su primer hijo mientras cursaba el último año de la escuela secundaria en 2007. Si bien en general era sana, empezó a tener síntomas preocupantes durante el embarazo. Sabía que tenía algo grave, pero sintió que los médicos la desestimaban por ser una mujer cubana de 18 años de edad.

“Me sentía sola y frustrada”, contó. “Era un ciclo sin fin; trataba de obtener respuestas y terminaba emocional, física y mentalmente agotada”.

Durante una visita a Cuba para ver a su familia, comenzó a sangrar y los médicos le indicaron reposo por el resto de su viaje. Ya de regreso, los síntomas empeoraron. Tenía migrañas y estaba demasiado cansada como para levantarse de la cama. Su presión arterial aumentó y se desmayaba en la ducha o mientras hacía ejercicio. Su abdomen creció muy rápidamente y en ocasiones le dolía.

Fue a la sala de emergencias varias veces cuando los síntomas parecían alarmantes, como calambres severos. Como los signos vitales eran aparentemente normales, los médicos le decían que estaba experimentando síntomas típicos del embarazo.

En el tercer trimestre de embarazo, en una de las visitas a la sala de emergencias, ella le insistió al médico con que hagan algo.

Después de una ecografía, le dijeron que consulte con su ginecólogo obstetra al día siguiente. Fue ahí cuando se enteró de que su bebé tenía hidropesía fetal, una afección poco frecuente que causa hinchazón y acumulación de líquidos. El líquido llegó también hasta el útero y los pulmones de Yanela, lo que causó un esfuerzo adicional para su corazón.

Con el tiempo, la internaron en un hospital de trauma de Nivel 1 y tuvo a su bebé a las 32 semanas por parto natural. Por desgracia, su hija no sobrevivió.

Poco después del parto, Yanela sufrió una insuficiencia cardíaca total y permaneció en la unidad de cuidados intensivos por más de una semana. Un cardiólogo le diagnosticó miocardiopatía periparto, un tipo de insuficiencia cardíaca que se presenta durante el embarazo.

El primer año después de perder a su bebé fue muy difícil. Transitaba el duelo y, a la vez, debía lidiar con su propia recuperación médica. Para sobrellevarlo, cambió la dieta y su estilo de vida, y siguió viendo a su cardiólogo.

En 2009, quedó embarazada nuevamente pese a que le habían dicho que pondría en riesgo su corazón y su vida. Tenía miedo de contárselo a su médico. Pero recuerda haberle dicho "como soy tu cardiólogo, haré lo imposible como médico para mantenerte con vida”.

Esta vez, visitó al médico cada dos semanas y tomó otras precauciones. Sin embargo, Yanela entró en trabajo de parto a las 34 semanas y debieron realizarle una cesárea. Pese a las probabilidades preocupantes, Yanela no tuvo insuficiencia cardíaca durante el parto y dio a luz a una niña sana. Año y medio más tarde, nació su hijo.

Yanela, ahora con 35 años, sigue lidiando con síntomas persistentes. Se cansa fácilmente y tiene palpitaciones y aleteo. Hace poco le diagnosticaron las enfermedades autoinmunes artritis reumatoide (AR) y esclerodermia, normalmente vinculadas a problemas cardíacos en las mujeres hispanas.

Sus problemas médicos la llevaron a explorar los antecedentes de salud de su familia. A los 8 años, recuerda haber sido la traductora de inglés entre los médicos y su mamá enferma. Pero recién cuando se enteró de que una tía también padecía miocardiopatía “todo pasó a ser una epifanía”. Esa conexión familiar abrió paso a otros descubrimientos.

“Mi experiencia tuvo un efecto de onda expansiva en mi familia”, comentó. “Hablar sobre lo que hemos atravesado despertó conciencia en mi familia sobre sus afecciones médicas, mejoró la conexión con sus cuerpos y pudimos discutir abiertamente estos asuntos entre todos”.

También se esfuerza por inculcarles a sus dos hijos su “espíritu combativo en cuestiones de salud”.

“Hablo con mis hijos de forma regular sobre la salud cardíaca”, afirmó. “Saben cómo realizar RCP. Están informados y tienen conciencia. Asisten a las Heart Walks conmigo. Les cuento sobre los nuevos medicamentos que tomo para que puedan comunicar qué está pasando en caso de que algo suceda. Deben conocer el poder de su propia voz y saber defenderse de la mejor manera.”

Yanela, que vive en Port St. Lucie, Florida, compagina su trabajo como especialista de programa para una organización que brinda financiación para niños y como miembro certificado del servicio de emergencias por día.

“Ahora salvo vidas”, afirma. “Lo que me sucedió dio un vuelco en mí; puedo aliviar una situación aterradora, y ayudar a otras personas es lo más emocionante de todo”.

Yanela también trabaja como voluntaria para la American Heart Association y participa anualmente en la Heart Walk del condado de Palm Beach, junto con familiares y amigos. A menudo habla en eventos sobre salud materna y cómo vivir con problemas cardíacos.

“Me apasiona ayudar a que otras mujeres aprendan a expresarse, es mi gran motivación”, afirma. “Quiero alentar a otras personas a que se den la trascendencia que tienen, ya que cada uno es experto de su propio cuerpo”.

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