Salud mental y salud cardíaca

primer plano de un grupo multiétnico de personas hablando sentados en un círculo de terapia

Durante años, los médicos pensaron que la relación entre la salud mental y la salud cardíaca era estrictamente conductual, como una persona desanimada que busca consuelo en el tabaco, la bebida o en alimentos grasos.

Ese pensamiento ha comenzado a cambiar. Las investigaciones demuestran que también pueden existir conexiones fisiológicas. Los factores biológicos y químicos que desencadenan problemas de salud mental también podrían influir en las cardiopatías.

“La conexión entre la cabeza y el corazón debe estar en el radar de todos”, afirmó Barry Jacobs, Psy.D., psicólogo clínico y director en Behavioral Sciences del Crozer-Keystone Family Medicine Residency Program en Springfield, Pensilvania. “No solo se trata de estar triste. Está sufriendo cambios bioquímicos que predisponen a las personas a tener otros problemas de salud, como problemas cardíacos”.

Depresión y otros problemas

Muchos tipos de problemas de salud mental pueden afectar las cardiopatías. Existe el estado temporal de depresión o un caso clínico más grave. También puede tener diferentes niveles de ansiedad y estrés, para nombrar solo algunos de los problemas más conocidos.

Las investigaciones no vinculan firmemente el estrés y las cardiopatías, pero existe una creencia cada vez mayor de que se trata de un factor de riesgo adicional y quizás incluso más peligroso que otros, afirma Nieca Goldberg, M.D., directora médica del Joan H. Tisch Center for Women's Health en el Langone Medical Center de la NYU.

“El estrés puede aumentar las hormonas como la adrenalina y el cortisol y puede afectar la presión arterial y la frecuencia cardíaca”, comentó.

Los pacientes con derrames cerebrales y cardiopatías deben ser cautelosos

El hecho de sufrir una cardiopatía o un derrame cerebral puede provocar ansiedad o depresión. Es importante tratarlos de una forma saludable”.

“No es solo que quieran fumar y comer”, afirmó el Dr. Jacobs. “No tienen la energía necesaria para levantarse de la cama e ir a rehabilitación ni de hacer lo que necesiten para recuperar su salud física”.

Tiene sentido que alguien pueda pensar: “Acabo de sufrir un ataque al corazón, debo estar deprimido”. Sin embargo, minimizar su tristeza e ignorarla, podría hacerlos caer más bajo”.

¿Qué se debe hacer?

Comience por hablar sobre cómo se siente, tanto física como mentalmente, con su profesional de la salud. Podrá ayudarla, recomendarle el cuidado más adecuado o proporcionarle la mejor forma de empezar de nuevo.

Debe supervisarse a sí misma y a sus seres queridos, especialmente a aquellos que padecen cardiopatías o derrames cerebrales.

“Los médicos van a preguntar: ¿Sigue fumando? ¿Cómo sigue su dieta? ¿Está revisando su presión arterial? ¿Cuál es su estado de ánimo? ¿Está disfrutando de las mismas cosas que antes le gustaban? ” afirma el Dr. Jacobs. “Tanto si alguien está deprimido clínicamente como si está sufriendo ansiedad, necesita atención complementaria”.


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