Estrés y salud cardíaca

joven cansado y estresado con una computadora portátil

Cuando recibe una factura inesperada, se queda sin batería del auto o debe resolver un problema familiar, ¿se convierte en un personaje de dibujos animados al que le sale vapor de los oídos? ¿O es ese personaje que siempre tiene un perfecto control de la situación y de su estrés?

Cada persona siente el estrés con una intensidad diferente y reacciona de forma distinta. La cantidad de estrés que experimenta y la forma en que reacciona pueden traducirse en problemas de salud muy diversos, y por eso es fundamental que sepa lo que puede hacer al respecto.

“Cuando el estrés es excesivo, puede dar lugar a todo tipo problemas, desde hipertensión arterial, hasta asma, pasando por úlceras y síndrome del intestino irritable”, indica el doctor Ernesto L. Schiffrin, jefe médico del Sir Mortimer B. Davis-Jewish General Hospital, así como profesor y vicepresidente de investigación del Departamento de Medicina de la McGill University, Montreal.

El estrés y el corazón

Se necesitan más investigaciones para determinar cómo contribuye el estrés a las cardiopatías, la principal causa de muerte en EE. UU. Sin embargo, el estrés puede afectar a comportamientos y factores que aumentan el riesgo de cardiopatía: hipertensión arterial y niveles elevados de colesterol, tabaquismo, inactividad física y comer en exceso. Algunas personas recurren a un consumo excesivo de alcohol o tabaco para “gestionar” su estrés crónico, pero estos hábitos pueden aumentar la presión arterial y dañar las paredes arteriales.

Y la respuesta del cuerpo al estrés puede manifestarse a través de cefaleas, dolores de espalda o dolores de estómago. El estrés también puede afectar a su energía, causar estragos en el sueño y hacer que se sienta irritable, olvidadizo y sin control.

Las situaciones estresantes generan una sucesión de eventos. El cuerpo libera adrenalina, que provoca temporalmente que la aceleración de la respiración y la frecuencia cardíaca y el aumento de la presión arterial. Estas reacciones le preparan para hacer frente al problema mediante la respuesta de “combatir o huir”.

Cuando el estrés es constante, el cuerpo se mantiene en un estado de alta actividad durante días o semanas. Aunque la relación entre el estrés y las cardiopatías no es clara, el estrés crónico puede provocar que algunas personas beban demasiado alcohol, lo que puede aumentar la presión arterial y dañar las paredes arteriales.

¿Puede la gestión del estrés reducir o prevenir las cardiopatías?

Gestionar el estrés lo ayuda mantener la salud general, y los investigadores estudian actualmente su eficacia para tratar las cardiopatías. En algunos estudios se ha investigado el grado de eficacia del tratamiento o las terapias que reducen los efectos del estrés sobre las enfermedades cardiovasculares. Los estudios en los que se utilizan terapias psicosociales (que implican aspectos psicológicos y sociales) han demostrado resultados prometedores para la prevención de un segundo ataque al corazón. Después de un ataque al corazón o un derrame cerebral, las personas que se sienten deprimidas, ansiosas o abrumadas por el estrés deben consultar a su médico u otros profesionales de la salud.

¿Qué puede hacer para reducir el estrés?

El ejercicio, mantener una actitud positiva, no fumar, no beber demasiado café, disfrutar de una dieta sana y mantener un peso saludable son métodos aconsejables para hacer frente al estrés, afirma Schiffrin, que ocupa la cátedra de investigación de hipertensión y enfermedades vasculares del Lady Davis Institute for Medical Research de Canadá. “Todas esas personas hacen lo correcto”, indica Schiffrin, voluntario de la American Heart Association.

Los medicamentos son útiles para muchas cosas, pero normalmente no para el estrés. Algunas personas toman tranquilizantes para calmarse inmediatamente, pero a largo plazo es mucho mejor aprender a controlar el estrés mediante técnicas de relajación o de gestión del estrés. Tenga cuidado de no confundir el estrés con la ansiedad. Si padece ansiedad, consulte a su médico para tratar esta afección o establecer un plan de tratamiento, incluida la posibilidad de medicación. Descubrir cómo se activa su respuesta al estrés es un paso importante a la hora de gestionarlo.

Cuando se encuentra en una situación de estrés, ¿qué hace?:

  • ¿Come para calmarse?
  • ¿Habla y come muy rápido?
  • ¿Bebe alcohol o fuma?
  • ¿Va de un lado a otro corriendo sin conseguir hacer nada?
  • ¿Trabaja demasiado?
  • ¿Procrastina?
  • ¿Duerme muy poco, demasiado o ambos?
  • ¿Trabaja a un ritmo lento?
  • ¿Intenta hacer demasiadas cosas a la vez?

Si presenta aunque solo sea uno de estos comportamientos, no está controlando su estrés tan bien como debiera.

Si el estrés es continuo, las clases de gestión del estrés también pueden ayudarlo. Las encontrará en centros universitarios, programas de rehabilitación, hospitales o a través de a un terapeuta de su zona.


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